La estación tonta, que llaman los periodistas anglosajones cuando, supuestamente, no hay nada que contar en los periódicos, depara, sin embargo, puro periodismo literario.
En el pasado he descubierto muchos sitios de Madrid gracias a Moncho Alpuente; detalles arquitectónicos gracias a Rafael Fraguas; incluso maravillosas, literarias recetas gastronómicas gracias a Vázquez Montalbán.
Y este verano he estado en suspense gracias a Arcadi Espada, que me ha hecho remontar el río Ebro día a día y me ha dejado en un vacío atroz, casi existencialista, una vez llegados todos a sus fuentes.
Arcadi, ¿cuándo remontamos el Tajo u otro río de esta piel de toro? ¿Habrá que esperar hasta el verano que viene?
Gracias Arcadi Espada por tus crónicas y tus observaciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001