Eduardo Zaplana ha tenido la brillante idea de excluir de los libros de texto a los autores catalanes que han hecho grande la nostra llengua. En la última comida ¿de capos? celebrada en San Pedro del Pinatar donde, aparte de Zaplana, estaban el presidente de Murcia y el ministro de Defensa, parece ser que acordaron algo que no se sabe bien qué es, y si tendrá o no utilidad, acerca del Plan Hidrológico Nacional, del AVE, y de construir una base de la OTAN en Bétera... Pues bien, a Zaplana se le ocurrió en época vacacional ¿para coger en fuera de juego a la oposición? remodelar (paralizar) los presupuestos de la Comunidad de este año porque ya habían gastado el total anual. Y mientras tanto Julio Iglesias, contratado por la Generalitat, en actuaciones en pueblos valencianos, como buen estómago agradecido, pasaba buena parte de su actuación alabando a Zaplana. Habrá que ver qué papel ha hecho Jaime Morey, asesor de Zaplana (hasta que lo cesó) y miembro destacado de Gescartera. Y es que aunque la mona se vista de seda, mona es y en mona se queda.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de septiembre de 2001