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TRIBUNA

Vitalidad

La Rambla de Barcelona, la imagen que se llevan los millones de turistas que visitan la ciudad, se está convirtiendo en una sucesión de tiendas de recuerdos, pequeños locales de cambio de moneda y bares de comida rápida. Ese peculiar paisaje urbano y la inseguridad que genera la actividad constante de trileros y carteristas, están deteriorando el ambiente y la imagen del paseo más emblemático de Barcelona. Las quejas son múltiples. Los responsables del distrito de Ciutat Vella reconocen el problema y tratan de ponerle coto, aunque sin demasiado éxito. Sostienen que no se puede vetar este tipo de negocios, pero la mayoría de ellos ni siquiera cumple las ordenanzas municipales.

La Rambla ha sido y es un escenario que nos muestra la vitalidad y la singularidad de Barcelona. En este paseo, conocido en el mundo entero, nos encontramos con todo el calor y el color humano de la gente que vive en nuestra ciudad o que la visita. La vida está presente en todos los rincones de la Rambla, una vida que no se detiene y que, en unos aspectos, se mantiene conservando su carácter y, en otros, evoluciona inevitablemente.

En este contexto, se debe señalar que Barcelona se ha consolidado como destino turístico y la Rambla es una visita obligada para aquellos que quieren conocer la ciudad. Esto ha propiciado que se instalase en la zona una gran oferta comercial dirigida al turismo, que, aunque no es forzosamente negativa, ha tenido que ser regulada para que se desarrolle con todas las garantías para sus usuarios y el resto de los ciudadanos.

Pero no podemos olvidar que la Rambla, y las calles próximas sobre las que extiende su influencia como eje central, tienen también una gran oferta comercial no necesariamente dirigida al turismo. En la Rambla conviven tiendas de gran tradición, que se dedican a actividades tan diversas como la moda, la fotografía o la restauración, con otras novedosas, como la reciente instalación de un establecimiento comercial para el acceso a Internet. Por otro lado, existen otros locales muy emblemáticos de la Rambla que pronto se destinarán a diferentes actividades, como son la antigua sede de los almacenes Sepu o de Tabacos de Filipinas.

Desde el Distrito de Ciutat Vella estamos trabajando, conjuntamente con las otras administraciones competentes, para que la Rambla y el centro histórico y turístico de Barcelona siga revitalizándose, y, a su vez, para garantizar la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas que lo han elegido como lugar de residencia.

La ampliación de las aceras, la pacificación del tráfico, la regulación de la ocupación del espacio público, entre otras medidas, están destinadas a que, con la colaboración de todos, la Rambla siga siendo la vía más característica de Barcelona y un lugar para disfrutar del espíritu de nuestra ciudad.

Katy Carreras-Moysi es regidora del distrito de Ciutat Vella

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de septiembre de 2001