La llegada oficial del otoño no ha impedido que los ciudadanos se resistan a dejar de disfrutar de uno de los placeres más cultivados por estos lares: la playa y los baños de mar. El rito del paseo por la orilla antes de un chapuzón se mantuvo ayer en pie como lo ilustra la fotografía de La Concha que registró, a mediodía, un llenazo digno de los mejores días del verano. El calor que se ha mantenido en septiembre ha permitido que la temperatura del mar sea todavía aceptable para quienes hacen del baño su terapia favorita.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de octubre de 2001