Técnicos de la Junta de Andalucía y de la refinería de Cepsa en La Rábida (Huelva) comenzaron ayer la investigación de la causa de la explosión que el lunes, a las 19.37 horas, originó un espectacular incendio en una planta de lubricantes del Polo Químico onubense. El fuego, que fue finalmente extinguido a las 8.00 de ayer, no causó heridos. Emilio Abarquero, subdirector de Cepsa en Huelva, afirmó ayer que los daños del siniestro 'son pocos'.
El fuego afectó a la planta de aceites de Cepsa e, inmediatamente, se detuvo el funcionamiento de esa planta y se paralizaron las descargas de crudo desde los camiones y de un barco que estaba anclado en un puerto próximo al lugar del siniestro. Unas 150 personas, en distintos turnos, trabajaron en las tareas de extinción de las llamas, según Emilio Abarquero.
Ni el fuego ni el humo supusieron en ningún momento riesgo para la población de Huelva, según fuentes de la Junta de Andalucía.
El consejero de Gobernación, Alfonso Perales, subrayó el buen funcionamiento de los servicios contraincendios, que en Huelva coordina el Plan de Emergencias del Sector Químico, aprobado en 1995 por la Administración autonómica.
La Junta ha adjudicado a una empresa especializadas, Edelmer, la determinación del sistema de aviso a la población de Huelva en caso de necesidad por accidente en las fábricas del Polo Químico, según Alfonso Perales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001