Penélope Cruz chupándose un pulgar con la mirada triste, Emma Suárez con el pelo alborotado por el viento, Aitana Sánchez Gijón en camisón y a pleno sol, Silke abrazándose a sí misma, Santiago Segura zampándose unos espaguetis, Fernando Trueba con un parche de pirata en el ojo, Miguel Bosé con barba y aspecto cansado, Francis Ford Coppola con sillón y gato. Pasen, señoras y señores, pasen y vean al star system a través de la mirada de un fotógrafo excepcional nacido en Barcelona en 1945: Jordi Socías. La exposición puede contemplarse en la FNAC Triangle, se titula Mirando las estrellas y tiene la habilidad de mostrar la otra cara de esas gentes del cine de los que en algún momento hemos llegado a dudar de que fueran humanos. La otra cara de ellos, la otra mirada del fotógrafo.
Exposición del fotógrafo Jordi Socías. Título: 'Mirando las estrellas'. No las del cielo, sino las de la pantalla, mucho menos inalcanzables que aquéllas
Bigas Luna, que ejerció de padrino en la inauguración, confesó que sentía una sana envidia de los fotógrafos en general y de Jordi Socías en particular. 'La foto consiste en detener el tiempo', dijo. 'Tiene algo de mágico, mientras que con el cine creas un tiempo que se te escapa, que no puedes tocar'. De entre todas las fotos de Socías, Bigas confesó sentir una especial predilección por la de su perro, Pirata, cazado por la mirada de Socías, desde arriba, con aspecto de Milú desvalido y con ojos inquietos. 'Con ella se ha confirmado que una buena foto puede fabricar una estrella', comentó satisfecho Bigas Luna. 'Mi familia y yo nos hemos hecho copias y llevamos la foto de Pirata en la cartera. Está claro que desde que Socías lo retrató, mi perro es más estrella que nunca, lo que demuestra que sin ojos mágicos no existirían las estrellas'.
La trayectoria de Socías es larga y está llena de éxitos. En 1972 publicó su primera foto en Cambio 16 y desde entonces ha publicado en El Europeo, Madrid me mata, Cinemanía, El País Semanal y un largo etcétera de publicaciones. Actualmente es editor gráfico y fotógrafo de El País Semanal. Cuando le pregunto si, visto de cerca, el mundo del cine tiene el glamour que se le atribuye desde fuera, sonríe para sí y comenta: 'Nada de eso. El glamour es algo inventado. De todos modos, en medio de tanta guerra como tenemos hoy en día la verdad es que no viene nada mal un poco de glamour'.
Mientras pasea por la exposición con su entrañable aspecto de Danny de Vito a la catalana, Jordi Socías demuestra una vez más el viejo tópico de que cada foto contiene una historia. Ante el retrato de Anna Galiena, en blanco y negro y vestida como si acabara de escaparse de los años veinte, recuerda: 'Cuando se la hice, ella estaba hecha polvo, llorando en un plató. Me dijo: 'Por favor, trátame bien'. Y es que, en el fondo, los fotógrafos somos algo así como los médicos. Nos ponemos a disposición del fotografiado y tenemos que ir armados con mucha calma y mucha paciencia, siempre a la espera del momento que nos dará la buena foto'.
La táctica de Socías en su aproximación a las estrellas parece sumamente sencilla. 'Lo que hago sobre todo es dirigir la mirada y la actitud. En algunos casos, las fotos salen espontáneamente, puesto que ya me vale lo que me encuentro. En otros casos hay que forzar algo más de estudio, pero lo que más me interesa en cualquier momento es siempre la mirada'. De su larga carrera de fotógrafo, Socías no se queda con ninguna etapa en especial, sino que prefiere mirar hacia el futuro. 'Me quedo', dice, 'con continuar aprendiendo, ya que siempre pretendo mejorar lo que he hecho hasta el momento. Lo bueno de este oficio es que si lo que haces está bien, queda para siempre, queda todo el rato'.
Ante la foto de Fernando Trueba -parche de pirata en su ojo derecho, pose de estudio, barba cana, mirada incisiva- recuerda Jordi Socías: 'Iba a fotografiarle con la idea preconcebida de colocarle el parche y él estaba de acuerdo, pero justo aquel día me dio un cólico nefrítico y fue él quien tuvo que llevarme deprisa al hospital. Hicimos las fotos un mes después, pero nunca olvidaré el primer día'.
Bigas Lunas, por su parte, recuerda muy especialmente la primera foto que le hizo Socías, durante el rodaje de La camarera del Titanic. 'Fue magnífico', cuenta. 'Aquel día yo estaba muy cansado, pero Aitana Sánchez Gijón estaba excitada porque venía Jordi Socías. Las actrices fingen que están hartas de fotos, pero la verdad es que luego les encanta posar. Al final llegó Jordi Socías y nos hizo una foto genial, con Aitana de cara y yo de espaldas. Sólo se me ve la coronilla, rasurada en forma de estrella. Es sin duda un gran fotógrafo, uno de los mejores de Europa, además de una gran persona'.
Para terminar, no podía faltar en la exposición la foto de Jordi Socías, del autor, del creador de ese mundo de imágenes del star system. Se nota de entrada que es él quien ha elegido la foto y que ha optado, como es comprensible, por contemplarse a sí mismo con buenos ojos. Es de 1992, casi de 10 años atrás, y se le ve con aspecto feliz, torso desnudo, pelo en pecho y gafas de sol. Al fondo, un mar azul y el perfil agreste de la costa de Menorca. Es una foto de verano, de uno de esos momentos mágicos que proporcionan las vacaciones y la desconexión, de uno de esos contados instantes en los que la felicidad parece estar más que nunca al alcance de la mano. También aquí puede intuirse, a pesar de la máscara de las gafas de sol, esa mirada del fotógrafo que tanto interesa a Jordi Socías. Y puede intuirse porque, reflejado en las gafas, se ve un intenso sol de verano y un eco claramente mediterráneo, con la silueta insinuada de otro fotógrafo, de alguien que supo estar allí en el momento preciso en que Jordi Socías quedaba fijado para siempre como un fotógrafo de mirada enmascarada y de aspecto feliz.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001