El proyecto 22@ tropieza con su primer escollo. Una veintena de familias afectadas por Plan Especial Llull-Pujades-Llevant, el primero de los de los seis que prevé el proyecto, han iniciado una campaña de protesta. Los vecinos, unos 50, alegan que el consistorio había prometido que sus viviendas se mantendrían y no se verían afectadas. Ahora, con el primer plan en marcha, los propietarios se encuentran con que sus hogares van a desapararecer.'No entendemos por qué se nos obliga a malvender nuestras casas cuando hace un año nos dijeron que se respetarían', afirmó ayer Dolors Arnaldo, portavoz de los vecinos de Llull-Pujades-Llevant. 'El Ayuntamiento tiene demasiada prisa en ejecutar el proyecto y está actuando con secretismo, porque no nos ha informado sobre lo que nos iba a ocurrir', continuó. 'Nosotros no queremos especular, pero lo que no pueden hacer es expoliarnos', afirmó Arnaldo.
'Debe de tratarse de un malentendido', señaló Rafa González Tormo, gerente del 22@, 'porque lo que prometió el Ayuntamiento es que la totalidad de las 4.600 viviendas -entendidas como edificios de varias plantas- quedarían legalizadas'. Ése no es el caso de las aproximadamente 30 viviendas que son planta baja más patio que, de acuerdo con el gerente de Urbanismo, Ramón García Bragado, no forman un frente consolidado y que suponen el 20% de las viviendas que están en la planificación del 22@, entre las que se incluyen las de Llull-Pujades-Llevant. 'Todos los vecinos serán recolocados a 50 metros de sus viviendas actuales y, además, tendrán compensaciones por el resto de terreno del que son propietarios', insistía González Tormo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001