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Espido Freire combina música y pasión en su última novela

La idea de escribir sobre música era un antiguo proyecto de Espido Freire (Bilbao, 1974). Una vieja cuenta pendiente con su propia memoria, con su experiencia, y es que la joven novelista fue, antes de iniciar sus tratos con la literatura, cantante. 'De los cinco a los 18 años', comenta. Toda una vida, como quien dice, en el competitivo mundo de la música clásica donde situarse como una voz con la que contar es una batalla larga llena de sacrificios y en la que la disciplina es imprescindible.

Así que, mucho tiempo después, y casi como una curación de todas esas horas agitadas con el afán de cantar lo mejor posible (cada vez mejor), ahí está Diabulus en música (Planeta), cuarta novela de Espido Freire, octavo libro de su cuenta en la guerra, tan distinta, de la literatura. Ayer, Iñaki Gabilondo la presentó en la Biblioteca Nacional de Madrid. 'Hay un montón de fantasmas que arrastraba de lejos', cuenta Espido Freire, 'y es una historia que habla de una obsesión y hay un desplazamiento entre la realidad y la fantasía y hay cruzamientos entre el pasado y el presente'. La pasión de una mujer por un hombre, Christopher, que habita el presente, y los rastros de la pasión por otro, Balder, que forma parte del pasado. Luego están los desplazamientos de un sitio a otro, y el telón de fondo de la música. 'Hay una teoría que se recoge en esta novela y que habla de la música como de un orden que responde a una precisión matemática. Fuera de allí, aparece el diabulus para fracturar el orden y desencadenar el caos'.

La novela se desarrolla en Bilbao y Londres. Su estilo es sobrio, cargado de resonancias líricas. Y está el peso de la vida que siempre sacude, a su manera, los cimientos de la literatura. Porque Espido Freire le entregó a la música un montón de años. Y eso le torció la adolescencia. 'Es una época en la que todos quieren ser iguales. Y yo era radicalmente diferente. Siempre de gira, siempre en otra parte'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001