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Zaplana da por zanjados los conflictos sobre la identidad e insta a 'mirar hacia adelante'

La oposición califica el discurso del presidente de la Generalitat como de 'proyecto agotado'

En el tradicional discurso del presidente de la Generalitat con motivo del Nou d'Octubre, Eduardo Zaplana dio por concluidas y superadas las disputas sobre los signos de identidad de los valencianos e instó a 'mirar hacia adelante' para 'conquistar un futuro de crecimiento, de bienestar y prosperidad'. Por su parte, el secretario general de los socialistas valencianos, Joan Ignasi Pla, criticó a Zaplana y calificó su discurso de 'decepcionante', aunque reconoció que habló por primera vez de la situación de recesión económica. El coordinador de Esquerra Unida, Joan Ribó, también criticó con dureza el discurso.

En el discurso oficial, Eduardo Zaplana aseguró: 'Hoy desde el sosiego, y desde la confianza en sí mismo, nuestro pueblo sabe que ya no hay vuelta atrás en ese proceso, que nada será como antes. Porque ha conocido el final de unas polémicas largas. Ha visto como van enmudeciendo voces que chirrían y que se han visto superadas por el silencio firme y sereno de la razón y la concordia'. Para el presidente, en este primer Nou d'Octubre del nuevo milenio, los valencianos se han 'unido en torno a unas señas de identidad' que les definen y que reconocen 'como propias'.

En ese sentido, el día de la fiesta de los valencianos, 'ya no agotará más su mirada en el pasado, sino que volverá su reivindicación hacia el futuro'. Asimismo, aseguró que se podrá llegar 'sin traumatismos' a las cotas de autogobierno que quedan por alcanzar. Por su parte, la oposición calificó el discurso como un síntoma de agotamiento del proyecto del Partido Popular para la Comunidad Valenciana. Así, Joan Ignasi Pla, el secretario general de los socialistas valencianos, calificó la intervención de Zaplana como 'la expresión clara de la decadencia de una etapa'. Joan Ribo, coordinador general de Esquerra Unida, interpretó el discurso como 'una renuncia clara' a reformar el Estatuto de Autonomía, y tachó de 'muy descarado' el relato de la transición leído por Zaplana.

Tras el discurso del presidente de la Generalitat fueron entregadas las distinciones que todos los Nou d'Octubre entrega el Gobierno valenciano, y que han recaído en la ciudad de Castellón de la Plana, Luis Fernando Saura, a título póstumo, Joaquín Michavila y José Bernabeu y Ángel Luis Casero.

Además, la ciudad de Valencia fue escenario ayer de varios actos, como el traslado de la Senyera desde el Ayuntamiento hasta la estatua ecuestre de Jaume I en el Parterre, que discurrió con total normalidad pese a los intentos de algunos grupos residuales, y cuya novedad consistía en la participación en la procesión de los miembros de la Acadèmia Valenciana de la Llengua. En el monasterio de Sant Miquel dels Reis, sede de la Biblioteca Valenciana, tuvo lugar la recepción oficial de la Generalitat, que convocó a centenares de personalidades de la economía, la cultura, la política y los colectivos sociales. Por la tarde, la lluvia frustró en gran parte la manifestación nacionalista que estaba convocada tras la llegada del Correllengua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001