La anunciada gota fría acudió esta vez puntual a la cita marcada por las previsiones metereológicas y provocó la disolución de la manifestación nacionalista de la tarde. La Comissió 9 d'Octubre, que aglutina a diversos colectivos, partidos y sindicatos de la izquierda y del nacionalismo, decidió posponer la manifestación lúdica y reivindicativa al último sábado de este mes, poco antes de la gala de los Premis Octubre. Pero no todos los manifestantes plegaron las pancartas. Unos centenares desafiaron la lluvia y continuaron la marcha a toda prisa por Valencia hasta llegar al Parterre.
La tormenta, acompañada de viento racheado, aconsejó a la comisión organizadora aplazar la tradicional manifestación nacionalista, lúdica y reivindicativa. La gente se agolpaba bajo las cornisas de la plaza de la Reina, en los cajeros y en las cafeterías. Reinaba un poco la confusión. Había, además, menos gente de la habitual debido al puente y a los malos augurios de los partes metereológicos que fueron cumpliéndose a mitad tarde, porque por la mañana el sol había brillado en una jornada más bien estival.
La gota fría, que se extendió a todas las autonomías del ámbito lingüístico catalán, empezó a caer en mitad del acto del Correllengua, en la plaza del Patriarca de Valencia, donde convergieron las cuatro antorchas que han recorrido 150 localidades valencianas en defensa del valenciano. Convocada por Acció Cultural del País Valencià (ACPV), la gente aguantó el chaparrón como pudo. Los más jóvenes, sin moverse del centro de la plaza, cubiertos por quatribarradas, lanzaron vítores a los músicos de dolçaina y taberet y a la cantaora Lola Corberá, quienes se mantuvieron en el escenario, en contra de los elementos. Fue especialmente aplaudida una de las albaes que hacía referencia irónica al presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana.
El coordinador de ACPV, Antoni Gisbert, señaló en su manifiesto que el Correllengua de este año 'trata de abogar por la normalidad de la lengua' y poner de manifiesto 'la inutilidad de la Acadèmia Valenciana de la Llengua'. Gisbert insistió en que 'hay que impulsar un pacto por el uso de la lengua y dejar las academias que no sirven para nada'.
A continuación, los asistentes fueron invitados a desplazarse a la plaza de la Reina para iniciar la manifestación hasta el Parterre. Se produjeron entonces los momentos de confusión. Que dicen que se ha aplazado, comentaban unos. Sí, sí, para el último sábado de octubre, contestaban. Otros merodeaban por las calles en busca de una manifestación.
Mientras, varios centenares de personas, sobre todo jóvenes, tiraban adelante y se plantaron en la plaza del Parterre en una marcha récord. 'Pero hemos llegado', señalaba un joven independentista. Proclamas por la independencia de los países catalanes y contra el imperialismo se sucedieron antes de que sonaran las notas de la muixeranga. Desde el entarimado, el dirigente independentista Josep Guia se mantuvo firme, chopado, hasta que la gente acabó por marcharse.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001