El matrimonio asesinado en la mañana del pasado lunes en su domicilio de la calle de Alboraia de Valencia fue víctima de un robo. Ésa es la hipótesis que sostiene, de momento, la policía. Alguien llamó a la puerta de la sexta planta de un edificio modesto en el que residían desde hacía 20 años Daniel Monedero y Amparo Díaz. La mujer, de 65 años, abrió la puerta, ya que el acceso no presenta signos de haber sido forzado, y minutos después ella y su marido, de 72 años y tendido en la cama convaleciente de una intervención de vesícula, murieron asesinados a puñaladas.
Los grupos de policía científica y homicidios investigan lo ocurrido. Las preguntas a los vecinos se iniciaron ya en la tarde del lunes, pocas horas después de que los cuerpos fueran encontrados por los bomberos alrededor de las 16.00.
La policía prosiguió ayer los contactos con los vecinos del inmueble a fin de saber cuáles eran los hábitos de la pareja y averiguar si la persona o personas que entraron en el domicilio del matrimonio fueron vistos por alguien.
De momento, y tal como señalaron ayer la delegada del Gobierno, Carmen Mas, y fuentes de la investigación, no hay sospechosos. La policía no descarta que en los hechos participara más de una persona, aunque sólo una asestara las puñaladas a la pareja de jubilados.
Además de huellas encontradas en la casa y de lo que pueda desprenderse de los testimonios de los vecinos, la policía espera al resultado de las autopsias que hoy se practican. Los informes arrojarán luz sobre cómo ocurrieron los hechos y si en la muerte participó directamente una sola persona.
Mientras la policía avanza en la investigación, el vecindario continúa conmocionado y atemorizado por lo ocurrido. Los vecinos conocían desde hace años a las víctimas. El marido era el administrador del inmueble. El edificio está habitado en su mayoría por parejas mayores que se sienten vulnerables a una acción como la que ha acabado con la vida de sus vecinos.
El matrimonio formado por Amparo Díaz y Daniel Monedero estaba en casa cuando alrededor de las 9.00 del lunes, y por causas aún sin determinar, la mujer abrió la puerta y ambos fueron acuchillados. Una vecina oyó justo a esa hora un desgarrador grito de Amparo: '¡Daniel!'. Pero no le dio importancia porque el hombre estaba en cama afectado de una reciente intervención quirúrgica. Una hija del matrimonio llamó por teléfono durante todo la mañana sin que contestaran. Acudió a la vivienda y al no obtener respuesta después de llamar a la puerta avisó a lo bomberos, quienes pasadas las cuatro de la tarde encontraron los cuerpos de la pareja. Ella estaba tendida en el suelo a pocos metros de la cama, donde se hallaba el marido.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001