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Prueba de fuego en Alicante

Las obras contra las inundaciones en Alicante pasan hoy una prueba de fuego -de cumplirse las previsiones que anoche acercaban la gota fría a la capital alicantina-, que puede calibrar la eficacia de las nuevas infraestructuras.

Con el fuego como elemento principal se celebró el lunes por la noche una gran fiesta para conmemorar el final de los trabajos del denominado Plan Especial de Prevención de Inundaciones, unas fastuosas obras que han quedado ocultas en el subsuelo en las que la Consejería de Obras Públicas ha invertido 12.000 millones de pesetas.

El espectáculo Dimonis de Els Comedians congregó a varios millares de personas en el Paseo de Campoamor de Alicante. No hubo discursos y el público lo agradeció.

La Administración ha sabido en este caso ganarse el respaldo de los comerciantes, colectivo muy afectado por unas obras que han mantenido la ciudad patas arriba durante más de dos años.

Con el apoyo económico de la Generalitat y el Ayuntamiento de Alicante, el colectivo de comerciantes, que engloba más de una veintena de asociaciones, festejó el fin de las obras con la actuación del grupo catalán.

El Consell decidió ejecutar actuaciones de emergencia en Alicante tras las graves inundaciones que sufrió la ciudad el 30 de septiembre de 1997. Cuatro personas murieron en aquella trágica mañana, en la que se registraron precipitaciones de hasta 100 litros por metro cuadrado. La ciudad quedó totalmente anegada, sumida en el caos.

Con el Plan Especial de Prevención y el encauzamiento de los barrancos de Orgegia y Juncaret -éste último inconcluso- se ha cubierto el déficit histórico de drenaje de una ciudad atravesada por ramblas y barrancos.

Ingratas para los políticos como todas las obras que no se ven, las actuaciones contra las inundaciones de Alicante han contado siempre con el respaldo de la oposición. En total, 17.000 millones de pesetas en infraestructura soterrada que no ha llegado a la totalidad de la Playa de San Juan, uno de los puntos del término municipal más vulnerable a las precipitaciones. El consejero de Obras Públicas, José Ramón García Antón, sostiene que la Playa de San Juan se sigue inundando por problemas en las conexiones de las urbanizaciones con la red de saneamiento. Es un problema del Ayuntamiento, dice el consejero, quien, no osbtante, admite algunos fallos en las obras que la consejería ha realizado en San Juan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001