Pese a las cautelas y el secreto con que norteamericanos y británicos informan de las operaciones militares en curso en Afganistán, tanto el secretario de Defensa de EE UU, Donald Rumsfeld, como su homólogo británico, Geoff Hoon, sugirieron en sus respectivas ruedas de prensa del lunes que la participación de tropas de tierra en el conflicto puede estar a la vuelta de la esquina. Tan pronto, según algunas fuentes militares citadas por The Washington Post, como la semana que viene.
Rumsfeld reconoció que 'los misiles de crucero y los bombardeos no van a resolver el problema', ya que son 'sólo una pequeña parte del esfuerzo [bélico] total'. Lo que pueden hacer los ataques áereos, continuó, 'es contribuir a añadir presión y a hacerle la vida más difícil a los terroristas y a quienes les apoyan'. Cuando se le volvió a preguntar por la necesidad de enviar tropas, el secretario de Defensa afirmó: 'Es improbable que los ataques aéreos pongan a los talibán de rodillas. Ellos tienen muy pocos objetivos de alto valor que puedan ser alcanzados desde el aire. Es muy importante subrayar, para que la gente no se haga ideas equivocadas, que ninguna clase de misiles de crucero va a resolver el problema porque no es así. Hay toda una serie de cosas que vamos a hacer'.
'Ellos tienen muy pocos objetivos de valor que puedan ser alcanzados por aire'
A la misma pregunta, Hoon respondió: 'Obviamente, estamos preparando toda una serie de opciones militares, y el empleo de tropas de tierra es claramente una de ellas'. Cuando se le preguntó si serían enviados los 23.000 soldados británicos que actualmente están de maniobras en Omán, el ministro reiteró la importancia de mantener 'las opciones abiertas'.
La escasez de objetivos militares importantes en Afganistán queda patente si se comparan las fuerzas utilizadas en los ataques aéreos del lunes -5 bombarderos, 10 cazas y 15 misiles de crucero disparados- frente a los del domingo - 40 aviones y una cincuentena de misiles.
De las palabras de ambos se deducen también las lecciones aprendidas de la campaña de Kosovo en 1999. El error de haber descartado de antemano el uso de tropas de tierra y el daño casi nulo causado por los bombradeos al Ejército serbio, que fue capaz de esconder sus vehículos acorazados en bosques y edificios. En Afganistán no hay bosques y tanto la precisión de las armas como de las municiones han sido mejoradas en estos dos años, pero es más que probable que los talibán y los guerrilleros de Osama Bin Laden oculten sus equipos en cuevas y túneles. Y es claro que el verdadero poder militar de los talibán reside en el conocimiento del terreno y la experiencia de guerra de sus hombres.
Otra diferencia con Kosovo admitida por el propio Hoon es la llegada del invierno afgano a principios del mes que viene. En opinión del ministro británico, esta circunstancia no afectará necesariamente a los raids aéreos, pero 'ciertamente restringirá nuestras opciones de poner pie a tierra'.
La cercanía de una intervención terrestre, que en ningún caso consistiría en una invasión a gran escala, podría producirse la semana que viene, según The Washington Post. El diario asegura, citando fuentes militares anónimas, que Rumsfeld firmó el viernes la orden para enviar a mil soldados más de la 10ª División de Montaña a Asia Central, para unirse al millar ya instalado en Uzbkekistán, y que también se moverían buena parte de las tropas norteamericanas que están ahora en misión de paz en Bosnia y Kosovo. El Post también cita a un general del Ejército que afirma que le ha sido notificado a parte de la 101 División Aereotransportada y al 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales que estén preparados para el despliegue en ultramar el próximo día 16.
Los responsables del Pentágono informaron también en la rueda de prensa de que sus aviones habían atacado tropas y camiones talibán en Mazar i Sharif, al norte de Afganistán, y donde cuentan con mayor concentración de tropas; que sus pilotos tienen permiso para disparar sobre objetivos no programados y que habían sido atacados sin éxito por misiles Stinger.
Tras estos pocos datos, Rumsfeld volvió al mensaje político: 'Esta campaña será muy parecida a la guerra fría en el sentido de que exigirá una continua presión sobre un gran número de países. Durará años, no semanas o meses'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001