Rusia no quiere quedarse al margen de las actividades militares que Estados Unidos ha emprendido en territorio de Uzbekistán en el marco de la operación bélica antiterrorista contra Afganistán. Así lo indica la llegada a Tashkent de una amplia delegación del Ministerio de Defensa de Rusia, encabezada por tres generales. Una de sus misiones es entregar a los militares estadounidenses datos de los servicios de espionaje ruso.
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La información de la visita de la delegación militar rusa a Tashkent fue revelada por fuentes periodísticas rusas, citando medios militares uzbekos. La información no fue confirmada oficialmente ni por parte rusa ni por parte uzbeka. La delegación militar de Moscú fue recibida ayer por la tarde en el Ministerio de Defensa de Uzbekistán. Entre sus integrantes se cuentan oficiales de tres departamentos del Ministerio de Defensa por lo menos, entre ellos responsables de operaciones de espionaje, de infantería de marina y de sistemas de defensa antiaérea.
Las fuentes añadieron que los oficiales rusos querían ponerse en contacto con los militares norteamericanos que han sido destinados al aeropuerto militar de Janabad, al sur de Uzbekistán. Una de sus misiones, señalaron, es entregar a los militares norteamericanos datos de los servicios de espionaje ruso que el presidente, Vladímir Putin, prometió a su colega norteamericano, George W. Bush, tras el ataque terrorista del 11 de septiembre contra Washington y Nueva York.
Las autoridades uzbekas han puesto a disposición de los norteamericanos un aeropuerto militar en el marco del acuerdo bilateral que fue firmado el lunes en Tashkent, tras ser perfilado la semana pasada durante la visita del secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld. A tenor de los datos divulgados oficialmente, el acuerdo uzbeko-norteamericano prevé la utilización de un aeropuerto por aviones de transporte y helicópteros para realizar misiones humanitarias y de rescate, así como la apertura del espacio aéreo de Uzbekistán y el intercambio de información de los servicios de espionaje.
Reticencias uzbekas
El presidente de Uzbekistán, Islam Karímov, sin embargo, está en contra de que los norteamericanos utilicen el territorio de su país para operaciones de infantería y artillería sobre Afganistán. Los norteamericanos, no obstante, parecen tener un amplio grado de autonomía para disponer del aeropuerto, que sigue siendo utilizado por los militares uzbekos y que fue empleado por la aviación soviética en la guerra de Afganistán (1979-1989).
EE UU ha mandado a Uzbekistán un contingente de mil soldados pertenecientes a la décima división de montaña de Fort Drum (Nueva York). La delegación rusa encontraba ayer resistencia en Tashkent para entrar en contacto con los norteamericanos, señalaban las fuentes. Éstas desconocían si la visita de la delegación rusa había sido prevista con anterioridad a la firma del acuerdo bilateral uzbeko-norteamericano en un marco común compartido por Moscú, Washington y Tashkent, o si bien respondía al deseo de las autoridades de Moscú de no perder de vista las nuevas relaciones que se están forjando entre los Estados Unidos y la antigua República soviética, que muestra una clara voluntad de orientarse hacia Occidente.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001