Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
SEGURIDAD AÉREA

Aparecen restos de un misil ucranio en los fragmentos del avión ruso

La investigación reafirma la tesis del error en las maniobras militares

Las causas de la explosión que derribó al Tupolev que volaba de Tel Aviv a Novosibirsk el pasado jueves parecían resueltas ayer. Yevgueni Sháposhnikov, asesor presidencial y miembro de la comisión investigadora, declaró que entre los fragmentos del Tupolev-154 encontrados en el mar Negro hay 'partes metálicas que se parecen mucho' a trozos de un misil S-200. Ello apunta a las fuerzas de defensa antiaérea de Ucrania.

El mariscal Sháposhnikov, último ministro de Defensa de la URSS y ex secretario del Consejo Nacional de Seguridad de Rusia, dijo también que las bolitas metálicas encontradas en los cuerpos de las víctimas y en los fragmentos del avión son idénticas. Fueron ellas las que dejaron los orificios parecidos a los de bala que había en la puerta de la cabina de los pilotos y en una mesilla plegable. En opinión de Sháposhnikov, 'pertenecen a un misil de modelo antiguo'. Los S-200 están construidos de forma tal que al llegar al blanco explotan y lo destruyen con su 'relleno', compuesto de metralla consistente en más de 10.000 bolitas de acero.

Fuentes oficiales rusas, citadas por la agencia estatal Itar-Tass, confían en que Ucrania tome 'la difícil, pero única decisión correcta'; a saber, que reconozcan ser responsables de la catástrofe ocurrida el 4 de octubre sobre el mar Negro, a unos 180 kilómetros de las costas de Sochi. Un experto ucranio ya declaró ayer en esa ciudad, bajo condición de anonimato, que 'por desgracia, la tragedia ocurrida con el avión ruso fue resultado de la explosión de un misil'.

Maniobras en Crimea

Ese día, las fuerzas de defensa antiaérea realizaban maniobras en la península de Crimea. EE UU fue el primer país que dijo que el avión seguramente había sido derribado por los ucranios debido 'a un trágico error'. Esa versión fue descartada de plano en un principio tanto por Kiev como por Moscú. Los rusos se inclinaban por pensar que la tragedia había sido el resultado de un acto terrorista, pero al tercer día del accidente aparecieron nuevos datos que apuntaban hacia Ucrania. El sábado pasado, el Kremlin reaccionó y pidió datos adicionales a Kiev, concretamente sobre un misil S-200 disparado a las 11.41, hora peninsular española, es decir, tres o cuatro minutos antes de que el Tupolev explotara a unos 270 kilómetros del lugar donde se realizan las maniobras militares.

El avión, con 74 pasajeros a bordo, pertenecía a la compañía aérea rusa Sibir, que realiza vuelos semanales Novosibirsk-Tel Aviv-Novosibirsk. Los pasajeros son, casi en su totalidad, israelíes de origen ruso que van a visitar a sus familiares y amigos dejados en Siberia, o rusos que viajan a ver a sus parientes en la nueva patria o como turistas. Hoy, miércoles, Sibir se disponía a reanudar su vuelo semanal con destino al aeropuerto de Ben Gurión.

El lunes y ayer, las autoridades de Sochi organizaron viajes del barco Liubov Orlova para que los parientes de las víctimas pudieran ir al lugar donde cayeron los trozos del Tupolev-154. Algunos de ellos llenaron botellas con agua de mar en el sitio donde fue derribado el avión que les servirá de recuerdo de la tumba natural de sus parientes en el caso de que no encuentren sus cuerpos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001