Fin de semana tras fin de semana, concretamente las tardes/noches de los viernes y sábados en la puerta y alrededores de una discoteca de Barceló, 11, en Madrid, se producen sistemáticamente un sinfín de asaltos. Me estoy refiriendo al horario comprendido entre las 22.00 y las 23.30 sobre todo, que es la hora en la que chicos y chicas de edades comprendidas entre los 16 y los 18 años salen de la discoteca para volver a casa.
Las causantes de los atracos son unas bandas perfectamente organizadas de chicos muy jóvenes, que se apostan en la puerta y a lo largo de la fachada de la citada discoteca, y en los alrededores, haciendo imposible el acceso al metro más cercano como no sea corriendo, y mucho. Incluso en las puertas del metro hay atracos: los atracadores ya saben dónde terminan las carreras.
Pues así llevamos meses, que yo sepa, sin que las autoridades pongan los más elementales medios de seguridad ciudadana para nuestros hijos, y los padres ya estamos hartos de que cada dos por tres nos digan que les han quitado el móvil, la cazadora, el jersey o el poco o mucho dinero que lleven encima. Además, ya sabemos que para estos casos es mejor llevar algo que te puedan quitar antes de que no puedan llevarse nada y las consecuencias sean peores.
Igual que los chicos ponen de moda determinados locales en Madrid, los jovencísimos atracadores se lo aprenden enseguida. Qué lastima que nuestros servicios de protección al ciudadano no se enteren tan puntualmente de estos detalles para proteger a nuestros hijos, que nos tienen en vilo hasta que llegan a casa a darnos el parte de guerra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001