El pasado día 1, a las siete de la mañana, necesité utilizar el servicio de taxi para que me condujera a la estación del AVE, con objeto de realizar un viaje de trabajo a Sevilla. Me puse en contacto telefónico con la empresa Radiotaxi de Madrid, y la operadora de la empresa me confirmó que en 15 minutos recibiría un taxi en la puerta de mi domicilio.
Cumplidos los 15 minutos volví a ponerme en contacto telefónico con la empresa de taxis para que me confirmaran que el coche estaba próximo a llegar, tal y como se comprometieron al aceptar mi encargo.
En ese momento, la telefonista me dice que ahora no tienen ningún taxi disponible. Pasados todos estos minutos de espera, mi urgencia de llegar a la estación era máxima, pues cabía la posibilidad de que perdiera el tren por la distancia desde mi domicilio a la estación. Tuve suerte de que en pocos minutos pude parar un taxi en la calle y llegar con el tiempo justo para tomar el tren.
Yo soy usuario frecuente de este servicio y me ha ocurrido varias veces un hecho como el anteriormente relatado, incluso habiendo reservado el servicio la noche anterior. Espero que en la denuncia de estos hechos se vean identificados muchos usuarios perjudicados como yo.
Y estoy seguro de que algunos habrán perdido sus trenes o aviones por culpa de estas informales empresas, que, para mayor descaro, se permiten tener una lista negra de usuarios (a los que niegan el servicio) y en la que te ves incluido si, como consecuencia de su falta de seriedad y apremiado por llegar a la estación o aeropuerto, coges otro transporte sin anular el taxi que debería haber llegado en el tiempo comprometido.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001