La Audiencia Nacional ha suspendido provisionalmente la expulsión de un matrimonio iraquí que llegó a España ilegalmente huyendo del régimen de Sadam Husein. Ahmed Saas Abbas y su esposa, Imán, de 25 y 22 años, respectivamente, escaparon de Irak hace dos meses hacia Kurdistán y llegaron el pasado 29 de septiembre a España, tras atravesar Egipto, Turquía y Marruecos. Interior les denegó dos veces el asilo pedido por razones humanitarias y sólo la decisión judicial, emitida una hora antes de que fueran devueltos a Marruecos, les ha librado de una muerte segura. Su abogada ha alegado que, en pleno estallido de la guerra, la pareja sería tratada en Irak como traidora al islam.
La decisión de la Audiencia Nacional de paralizar su expulsión y la de su esposa ha sido para Ahmed el mejor regalo de cumpleaños. Sobre Ahmed pende en su país natal una condena a muerte por traición a la patria. Pertenece a una familia enemistada con el régimen suní desde hace 10 años, cuando acabó la guerra del Golfo.
Ahmed tenía entonces 14 años y aún no estaba metido en política, pero su padre y su hermano mayor ya formaban parte del movimiento shií de oposición a Sadam Husein. Al hermano, su militancia le costó la vida: fue asesinado a sangre fría por traición a la patria. El padre fue encarcelado por idéntica acusación. Hace dos años salió de un penal en Irak. No pudo hacerlo por su propio pie, porque se ha quedado tetrapléjico de las palizas recibidas en prisión.
Ahmed quería permanecer al margen de la política, pero no pudo. Entró en la Universidad y estudió dos años de arquitectura. Entonces surgieron los problemas con el Gobierno. Los estudiantes universitarios deben asistir a los actos propagandísticos del Gobierno de Sadam, pero Ahmed dejó de hacerlo. Con un padre inválido y su hermano mayor muerto, le correspondía a él sacar adelante a su familia, relata su abogada, María del Carmen Pérez Ruiz. Después de clase trabajaba como frutero en el puesto de un familiar.
Tras ser expulsado de la Universidad a la vista de su escaso interés por la propaganda de Sadam Husein, Ahmed ingresó en el Ejército para cumplir cuatro años de servicio militar, algo obligatorio en Irak para los jóvenes que no estudian. Sólo resistió tres meses. Se fugó y fue declarado desertor. Entró en la lista negra como disidente.
Camuflados en un camión
Ahmed huyó de Irak. Los colaboradores del movimiento de resistencia shií, opuesto al Gobierno de Sadam, lograron sacarle del país junto con su esposa, camuflándolos entre el pasaje de un camión destartalado. Cruzaron la frontera norte de Irak hasta Kurdistán. Allí comenzaron un viaje por Egipto, Turquía y Marruecos. Llegaron a España el 29 de septiembre sin documentación. Los colaboradores shiíes se la quitaron en el aeropuerto de Casablanca, justo antes de subir al avión, para evitar dar pistas a los servicios secretos.
Ya en Madrid, Ahmed e Imán solicitaron asilo en España por razones humanitarias. El Ministerio del Interior se lo denegó dos veces y ordenó su expulsión. A las diez de la mañana de ayer debían haber cogido un avión de vuelta a Casablanca, pero su expulsión fue suspendida provisionalmente por una providencia de la Sección 3 de la Sala de lo Contencioso-administrativo, dictada por los magistrados Octavio Herrero Pina, Eduardo Menéndez Rexach y Emma Galcerán Solsona.
La abogada del matrimonio alegó: 'La guerra que acaba de estallar (...) agrava el temor de la pareja a sufrir las consecuencias y la ira de su pueblo, que los verían, al regresar, como traidores al islam y simpatizantes del mundo occidental donde han solicitado asilo'. 'Si vuelven a Irak, uno de los pocos países que apoyan al régimen talibán de forma abierta y pública, los matarán de inmediato', se lamenta Pérez Ruiz.
Ahmed y su esposa llevan 10 días en la oficina de asilo del Cuerpo Nacional de Policía dentro del aeropuerto de Barajas con el alma en vilo. Ayer recibieron con lágrimas la orden de paralización 'provisional' de su expulsión. 'No podemos volver. Los servicios secretos nos acabarán localizando y nos matarán', decía Ahmed mientras abrazaba a su abogada. La letrada presentó el recurso en la Audiencia Nacional apenas una hora antes del despegue del vuelo a Casablanca, que la parea debía coger por orden de Interior. Los magistrados apenas tardaron media hora en aceptar el recurso de la abogada y congelar la expulsión.
El matrimonio está citado mañana, jueves, para que aporten la documentación que permita a los jueces resolver sobre el recurso presentado contra el Ministerio del Interior.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001