La Asamblea Nacional francesa comenzó ayer a examinar una proposición de ley socialista que reforma las causas de divorcio. Uno de los artículos ya adoptados cambia la noción de 'divorcio por falta', suprimiendo la necesidad de probar la causa alegada para obtener la declaración de divorcio, en aquellos casos en que éste no se produce por mutuo acuerdo.
El 40% de los más de 100.000 divorcios anuales se tramita en Francia alegando la 'falta' cometida por uno de los cónyuges, y es frecuente que quien pide el divorcio se lance a la búsqueda frenética de pruebas de adulterio, destinadas a convencer al juez de que la disolución resulta inevitable.
La propuesta legal reduce los procedimientos de divorcio al requerimiento conjunto, cuando la pareja está de acuerdo en separarse y en las consecuencias de esa decisión, o la 'ruptura irremediable del lazo conyugal', cuando no están de acuerdo. La noción de divorcio por 'falta' de uno de los cónyuges ha sido, no obstante, mantenida respecto a las violencias conyugales, caso que puede dar origen a la disolución legal del matrimonio e indemnizaciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001