Un informe de la Comisión Europea calcula que el 18% de la población europea (65 de los 374 millones de habitantes) vive en la pobreza, porcentaje que en España asciende al 19%. Los niños, los jóvenes que abandonan la escuela, los parados de larga duración, los mayores, los inmigrantes o los discapacitados son los grupos de población más afectados.
La Comisión considera pobre a aquellas personas que tienen unos ingresos inferiores al 60% de la media de su país. Aunque este cálculo dificulta la comparación entre países (las medias nacionales difieren entre sí), los porcentajes varían del 8% de Dinamarca al 23% de Portugal. Junto a este último país, se sitúan en la cola europea España, Italia, Irlanda, Grecia y el Reino Unido.
Los servicios de la comisaria europea de Asuntos Sociales, Anna Diamantopoulou, ponen de relieve que la pobreza de un país está directamente relacionada con el gasto que dedica el Estado en materia de protección social. En España el gasto del PIB destinado a la protección social es del 21,7%, frente al 27,7% europeo. El mensaje que pretende lanzar el informe realizado por la Comisión Europea es que todos los países deben hacer un esfuerzo y comprometerse para converger hacia un mismo punto en materia de protección social. Es decir, que se incremente la presión fiscal en materia de seguridad social en los países donde la recaudación es muy baja (Reino Unido) y rebajarla en aquellos países donde las aportaciones para financiar los sistemas de protección social son más elevadas de la media (Francia y Alemania). 'Esto no es contradictorio con el mensaje general de rebajas fiscales', dijo un experto. La cuestión es espinosa y creará sin duda recelos entre los Gobiernos europeos. Bruselas insiste en que es vital hacer frente al problema de la pobreza y prevenir los riesgos de exclusión social, poniendo especial énfasis en proteger a la población vulnerable -parados, ancianos, inmigrantes- y fomentar la participación en el mercado laboral. La comisaria Diamantopoulou reitera que la pobreza es 'una cuestión de humanidad' que no se puede dejar de lado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2001