El primer imputado en conexión con los atentados del 11 de septiembre es un estudiante jordano de 21 años que presuntamente estaba vinculado a dos de los suicidas y lo negó al ser interrogado. Osama Awadallah enfrenta de momento dos cargos de perjurio, pero el gran jurado del caso sigue investigando su posible participación en una 'conspiración sediciosa para emprender una guerra contra Estados Unidos, destruyendo aviones y detonando bombas'.
El estudiante del Grossmont College, en La Mesa, California, acabó confesando que se había reunido en 30 o 40 ocasiones con Nawaf al Hazmi y Jalid al Mihdhar. La pista que condujo al FBI hasta Awadallah fue el que su número de teléfono apareciera en la agenda olvidada por uno los suicidas que se estrellaron contra el Pentágono en un coche abandonado en el aeropuerto de Dulles, en Washington.
En su apartamento encontraron además numerosas fotos de Osama Bin Laden, literatura con los preceptos fundamentalistas y vídeos glorificando a los mártires de la yihad contra Occidente. Su abogado dice que Awadallah tenía esos materiales por pura curiosidad y que su relación con los terroristas era amistosa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2001