En 1999, Jesús Gil Marín reprochó a Javier Arenas el desapego que practicaba con su padre 'después de haber estado comiendo en su casa'. Hubo una cena en junio de 1995 en casa de Jesús Gil en la que el anfitrión estuvo acompañado por su esposa María Ángeles y sus hijos Jesús y Míriam, y los invitados fueron los entonces presidentes regional y provincial del PP, Javier Arenas y Manuel Atencia. Ahora Gil Marín quita importancia a la cita y dice que 'hubo encuentros similares con Gaspar Zarrías', consejero de la Presidencia.
Atencia reconoce que, en una reunión previa a la comida, Gil, sin su hijo presente, le planteó a los dos dirigentes populares un pacto para la Diputación y la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental. 'Él quería la vicepresidencia de la Diputación y formar una coalición, pero nosotros le dijimos que íbamos a gobernar en solitario, porque la división de la izquierda lo facilitaba y éramos la primera fuerza política; y en coherencia le ofrecíamos lo mismo en la Mancomunidad'. Los ocho diputados provinciales socialistas y los siete de IU eran más que los 13 del PP pero no sumaron sus votos.
El rechazo cómplice funcionó en la Mancomunidad: Gil contaba con nueve votos; cinco entre PSOE e IU, que votaron en blanco, y seis de los siete del PP se abstuvieron, pero uno lo hizo a favor de que Gil presidiera la Mancomunidad.
Otra cena más reciente se celebró en Mijas en 1998, entre Gil Marín y su segundo José Ignacio Crespo, con los populares Manuel Atencia, Joaquín Ramírez y José Manuel Gómez Angulo. Gil Marín niega que pidiera apoyo del PP para seguir en la alcaldía, como indica otro de los comensales. Manuel Atencia dice que no se entendieron. El idilio tardó tres años en llegar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001