La nueva etapa abierta en Santana Motor, la factoría automovilística de Linares, tras el acuerdo suscrito el pasado miércoles entre el IFA, accionista mayoritario de la empresa, y los sindicatos, para la privatización del 60% de la compañía, viene marcada por las expectativas que ha levantado el nuevo modelo PS-10, que empezará a fabricarse la próxima primavera. El consejero de Empleo, José Antonio Viera, está convencido de que este todoterreno 'genuinamente andaluz', se convertirá en 'la mejor lanzadera para el mercado de Santana'.
Tras la conclusión del contrato que el Ejército español mantenía con Nissan, Viera considera que se abre 'una buena oportunidad' para que el Gobierno central 'muestre su apoyo a Santana' asumiendo un contrato de comercialización del nuevo PS-10 que, según recalcó, 'no tendrá competidor' en la gama de los vehículos 4x4.
El envite lanzado por Viera lo recogió ayer en Jaén el presidente provincial del PP, José Enrique Fernández de Moya, quien garantizó la 'sensibilidad' del Gobierno de la nación con Santana. Ahora bien, dejó claro que el Ministerio de Defensa está obligado a cumplir la normativa vigente y, por tanto, deberá sacar a concurso el nuevo contrato de suministro de vehículos.
Retraso del expediente
Mientras tanto, los trabajadores de la fábrica linarense disponen hasta el próximo viernes para decidir su futuro laboral y anunciar si desean o no incorporarse a las nuevas empresas que formarán parte del futuro parque de proveedores de Santana. La Consejería de Empleo ha accedido a la petición del comité de empresa para retrasar una semana la resolución del expediente de extinción de contratos para facilitar la voluntariedad en la externalización de la plantilla. Viera se mostró el viernes en Granada convencido de que la 'inmensa mayoría' de los trabajadores de Santana Motor decidirán 'voluntariamente' incorporarse a las empresas privadas, como ofrece el acuerdo.
El pacto suscrito el pasado miércoles entre la dirección de la empresa y los sindicatos, después de varios meses de intensas negociaciones, prevé que el núcleo central de Santana se quede con 631 trabajadores, mientras que 451 salen de la compañía a través de prejubilaciones, bajas incentivadas y su pase a las empresas de las seis áreas de negocio que serán privatizadas.
Será el grupo vasco ICM el que asuma a un mayor número de empleados, un total de 150, para las líneas de soldaduras, subconjuntos y utillaje. Otras empresas que formarán parte del parque de proveedores serán Gymsa-Faescom, SLI, Fasur, Tratter, Exel, Mecacontrol y Cataforesis Andalucía. Tan sólo queda por conocer quién asumirá la línea de motores, para la que ya hay ofertas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001