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OPINIÓN DEL LECTOR

No hay derecho

Vilanova i la Geltrú

No hay derecho a que algunos seres humanos desprecien a los animales hasta los extremos más insoportables. No hay derecho a que les inflijan dolores inimaginables sin la más mínima compasión. No hay derecho a que se trate a los animales sin el más mínimo respeto. No hay derecho a que alguien cometa una atrocidad como la de la perrera de Tarragona y se libre con una simple multa. No hay derecho a que se torture salvajemente a los toros en la plaza hasta la muerte y encima se le llame arte. No hay derecho a que se sacrifiquen inútilmente miles de cerdos y vacas porque una enfermedad no les hace aptos para el consumo humano. No hay derecho a que millones de gallinas pasen toda su vida enjauladas en una nave industrial, llagadas y desplumadas, sin espacio para moverse, con los picos amputados para que no se ataquen entre ellas. No hay derecho a que los sexadores tiren los pollitos macho a una bolsa de plástico, donde mueren lentamente por asfixia. No hay derecho a que se organicen peleas de perros, ni que se lance a los denominados mejores amigos del hombre, malheridos a pozos, donde agonizan durante semanas. No hay derecho a que los cazadores destruyan la fauna y algunos cuelguen de los árboles a los perros que ya no les son útiles. No hay derecho, tampoco, a que los políticos, los jueces, los cuerpos y fuerzas de seguridad y muchos otros seres humanos se tomen todo esto a la ligera, como si los animales no humanos no fueran titulares de los derechos que la ONU y la Unesco les reconocen. No, no hay derecho.

Sin embargo, de vez en cuando un rayo de luz se abre paso en medio de toda esta barbarie. Como es el caso de los políticos del Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú, que en el último pleno la han declarado Ciudad amiga de los animales. Ojalá que muchos otros municipios sigan este ejemplo; ojalá nos hagamos un poco más merecedores del calificativo de humanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001