El movimiento antitrasvase va a tardar muchos años en olvidar el apoyo de Convergència i Unió (CiU) al Plan Hidrológico Nacional (PHN) impulsado por el Partido Popular. Ayer se lo demostró al mismísimo presidente Jordi Pujol, que fue recibido nuevamente en las comarcas del Ebro al grito de 'traidor'. El presidente de la Generalitat, incluso, se vio obligado a modificar su agenda de inauguraciones.
Pujol, que no visitaba las comarcas del Ebro desde el pasado verano, fue objeto ayer de un nuevo recibimiento tempestuoso, a pesar del centenar largo de mossos, guardias civiles y policías locales que le escoltaban durante todo el trayecto.
La Plataforma entendió como una nueva 'provocación' del Gobierno de la Generalitat la visita que el presidente efectuó por la mañana en Alcanar y Ulldecona, y por la tarde en Amposta, y que tendrá su segunda jornada consecutiva hoy mismo en la catedral de Tortosa con motivo de la celebración del 50º aniversario del seminario de la diócesis.
Pero si en anteriores ocasiones, la comitiva presidencial se había abierto paso a golpe de sirenas y fornidos policías, ayer fue la Plataforma la que marcó los tiempos. El presidente pretendía acceder con su coche oficial a las instalaciones de la empresa Medesa de Amposta cuando centenares de manifestantes que se habían concentrado ante la planta levantaron las vallas instaladas en los arcenes y se abalanzaron sobre los coches que abrían la comitiva. El fuerte despliegue policial no pudo hacer nada y la comitiva tuvo tiempo de dar media vuelta.
La presión de los manifestantes hizo que Pujol permaneciera refugiado durante una hora y media en el Ayuntamiento de Amposta antes de tomar una decisión.
El presidente de la Generalitat, visiblemente molesto, afirmó: 'Pueden impedir que el presidente visite una fábrica, pero no pararán el PHN'. Pujol se mostró locuaz ante la prensa para reafirmar su apoyo al Plan Hidrológico y enumeró, uno por uno, todos los proyectos incluidos en él que los convergentes pactaron con el PP y, concretamente, en el Plan Integral.
Pujol desafió a los manifestantes ironizando sobre los respectivos objetivos: 'Hoy [por ayer] todos podrán pensar que han conseguido sus objetivos. Yo he hecho lo que debía. He hecho lo posible para evitar tensiones graves, pero no renuncio a que estas tierras vayan adelante', dijo.
La Plataforma en Defensa del Ebro había anunciado con antelación sus intenciones de perseguir al presidente convocando a sus simpatizantes a través de las emisoras de radio locales con la canción de Miguel Ríos Bienvenidos. Toda una ironía. Nuevamente, se repitió la historia con pancartas y duras palabras: 'A ta mare també li posaries preu?', 'Ens haurem de fer aragonesos?' o 'Cataluña con su caudillo', refiriéndose a Pujol, que fue abucheado en numerosas ocasiones al grito de 'Franco'.
El presidente de la Generalitat, con todo, quiso mantener su agenda, y la comenzó, a pesar del frío, con un ambiente caldeado al inaugurar unas obras en el colegio de Ulldecona. Allí fue recibido por 300 manifestantes con banderolas de España y numerosos gritos.
Agentes de los Mossos d'Esquadra recogieron algunas bolas de metal que, supuestamente, fueron lanzadas desde la muchedumbre hacia el presidente, hecho del que la Plataforma se desvinculó. El griterío, sin embargo, no sólo se cebó en Pujol. El diputado al Parlament por CiU y concejal tortosino Marià Curto fue perseguido al grito de 'traidor'. Un cordón de mossos tuvo que protegerlo. Pero las protestas se volvieron también contra la policía de la Generalitat, que durante toda la mañana tuvo tres cámaras grabando desde cerca a los asistentes a la protesta. Algunos de ellos lo hacían incluso con cámaras camufladas con logotipos de televisiones locales.
'Nuestra moral sigue alta y la movilización continuará mientras haya trasvase. Cuando vengan autoridades del Gobierno central o de Cataluña protestaremos', aseguró el portavoz de la Plataforma, Manolo Tomás.
Pujol, por su parte, confirmó su presencia hoy en Tortosa. La Plataforma seguirá el itinerario del presidente.
La rebelión de las 'pubilles'
Las pubilles se han cansado de ser un elemento decorativo y han decidido asumir su condición simbólica para difundir la oposición al Plan Hidrológico Nacional (PHN). Jordi Pujol pudo comprobarlo ayer durante la visita que hizo a Ulldecona, una de las principales capitales en la oposición de las comarcas del Ebro al trasvase previsto en el PHN. El presidente de CiU y del Gobierno catalán iba a visitar la escuela de enseñanza primaria y varias pubilles de la localidad decidieron recibirle doblemente ataviadas: con la banda simbólica que les otorga la condición de dama sobre una sudadera azul con la leyenda contra el trasvase. Pujol se dio de bruces con las jóvenes al poco de salir del coche. Se dirigió a una de ellas, Mireia Joancamps, y le preguntó a qué escuela iba. Mientras escuchaba la respuesta, Pujol no pudo dejar de ver la inscripción que la muchacha llevaba junto a la banda propia de las pubilles. Los fotógrafos estaban preparados para la ocasión, pero también lo estaban los agentes de la seguridad del presidente, que ayer demostraron que se ocupan asimismo de la imagen del dirigente catalán. Apenas Pujol se acercó a Mireia, dos de los policías que vestían de paisano se colocaron de forma que las cámaras no pudieran tomar la instantánea con comodidad. El pasado mes de julio, otra pubilla, en este caso de Santa Bàrbara, fue también noticia cuando, llorosa, paseó del brazo del consejero de Medio Ambiente, Felip Puig, mientras grupos de manifestantes gritaban 'Vivan las pubilles; fuera Puig'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001