El mito de la vocación exportadora de la Comunidad Valenciana hace aguas. El peso de las exportaciones valencianas sobre el volumen total del comercio exterior de España desciende de forma paulatina desde hace más de una década. La Comunidad Valenciana sigue siendo la segunda por volumen de exportaciones con una cuota del 12% sobre el conjunto. Pero en 1991, esa cuota era del 16%. El sector del azulejo ha tenido un crecimiento expansivo durante los últimos años, pero los productores de bienes de consumo, desde zapatos hasta cortinas, difícilmente pueden seguir la misma senda.
La construcción constituye un termómetro muy fiable para predecir las perspectivas de otros sectores. Las ventas de azulejo a Estados Unidos se habían reducido ligeramente durante el primer semestre del año. Pero habían crecido de forma espectacular hacia Oriente Próximo en el mismo plazo. Ascer, la patronal del sector, todavía no maneja datos oficiales sobre un descenso de los pedidos, pero ya se ha parado algún horno de producción y uno de los grandes motores de la exportación valenciana parece frenarse.
Pero muchos otros factores apuntan que la senda actual a la baja se mantendrá, sobre todo ante la incertidumbre derivada del conflicto armado que se desarrolla en Afganistán.
La multinacional del automóvil Ford distorsiona las estadísticas. Las exportaciones de vehículos de motor representan casi la cuarta parte de las ventas de productos valencianos en 52 países. Desde hace mes y medio Japón ha dejado de pedir coches debido al estancamiento de su economía, y las ventas a Turquía han descendido de forma dramática. La incidencia de Ford sobre el total de exportaciones puede agudizar el descenso relativo de las exportaciones valencianas.
Las exportaciones valencianas se dirigen primordialmente al mercado europeo, que no ha sufrido tanto como la denominada zona dólar. Pero Alemania sí depende de la evolución de la economía estadounidense y representa más de un tercio de la capacidad económica de la Unión Europea.
El consumo privado mantiene vivas las ventas de productos valencianos, pero si Alemania se desacelera, la repercusión sobre el conjunto de la UE será inevitable. Y los productores de bienes de consumo serían los primeros en notarlo: 'Un juguete siempre es prescindible', explica un empresario de Ibi. Pero el mismo enunciado es válido para muebles, productos textiles o zapatos, que representan un importante volumen de las ventas valencianas en el exterior.
Los índices relativos al primer semestre de año reflejan el tímido inicio de una recesión en Estados Unidos. Los continuos descensos de tipos de interés aprobados por la Reserva Federal hasta situarlos en el 2%, el más bajo desde hace décadas, pueden estimular las compras desde Estados Unidos.
Pero difícilmente se podrá mantener el ritmo creciente de las exportaciones valencianas a Arabia Saudí o Israel, que registraron un aumento de las compras de productos valencianos en torno a un 25% durante el primer semestre del año. La crisis económica en Turquía provocó una caída a la mitad de las ventas de productos valencianos en el primer semestre de este año.
Pocos síntomas invitan a imaginar un cambio en la tendencia de la exportación valenciana a perder peso relativo en España.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001