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"Les pido por favor que este amor no se termine nunca"

El partido acabó cuando convirtió su segundo penalti. Para entonces ya cojeaba demasiado de su pierna izquierda, tenía la rodilla inflamada y se había quebrado de emoción cuando la barra brava del Boca le sorprendió con una impresionante descarga de cohetes. En el centro del campo el defensa Roberto Ayala le entregó la camiseta número 10 de Argentina firmada por toda la plantilla y desde allí Maradona se dirigió a la multitud: "Cuando yo se los contaba a todos, no era creíble. Pero ahora el mundo ve lo que es la hinchada de Boca y los argentinos. La pasión que tienen por el fútbol y la pasión que, gracias a Dios, tiene por un número diez que alguna vez les arrancó una sonrisa. Yo, la verdad, no sé con qué pagarles. Traté de ser feliz jugando al fútbol y de hacerlos felices a todos ustedes. Creo que lo logré y la verdad que hoy no me esperaba esto. Es demasiado para una persona, demasiado para un jugador de fútbol. Les agradezco con mi corazón".

Una salva cerrada de aplausos le impidió seguir. Los jugadores del equipo de las estrellas daban vueltas sobre sí mismo tratando de ver, de apreciar todo aquello. Era un estadio de pie, conmovido hasta los cimientos. Maradona siguió: "Esperé tanto este partido y ya se terminó. Ojalá que no se termine nunca este amor que siento por el fútbol, que no termine nunca esta fiesta, que no termine nunca el amor que me tienen. Les agradezco en nombre de mis hijas, en nombre de mi vieja, de mi viejo y de todos los jugadores de fútbol. El fútbol es el deporte más sano y más lindo del mundo, que nadie tenga la menor duda. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué. Pero la pelota no se mancha".

Su voz se entrecortaba por la emoción. A su lado, junto a él, lloraban sus hijas. Lloraba el portero Burgos. "Quiero agradecerle a todos los jugadores que jugaron hoy. Gracias a este templo del fútbol que es La Bombonera. Muchos caudillos se cagaron en esta cancha. Decían que jugaban en cualquier parte del mundo pero venían acá y tenían que ir muchas veces al baño. Por eso le agradezco a Dios que haya creado La Bombonera y que me haya hecho de Boca". El estadio pareció sacudirse con el "Dale Boooca/ dale booo/dale bocaaa/dale booo", al que adhirió el propio Maradona, vestido con la camiseta del club. Pidió perdón a los hinchas de otros clubes: "Perdón, se me fue".

Al fin, entre lágrimas, se despidió: "Les pido por favor a todos que este amor no se termine nunca".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001