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Berlusconi congrega a miles de italianos en apoyo de EE UU

El movimiento antiglobalización se manifiesta en Roma contra la guerra

Decenas de miles de personas participaron ayer en Roma en dos manifestaciones contrapuestas, una institucional, contra el terrorismo y de apoyo a EE UU organizada por el Gobierno italiano de centro-derecha, y la otra, convocada por el movimiento antiglobalización, para protestar contra la guerra. Ambas se desarrollaron pacíficamente en medio de medidas de seguridad sin precedentes.

El primer ministro, Silvio Berlusconi, cerró la concentración oficial -que empezó y concluyó a los sones del himno de EE UU- con un canto a este país, al que rindió total pleitesía presentándolo como el 'salvador de Europa'. 'La bandera americana', dijo en un momento de su larga intervención, 'es el símbolo universal de la democracia y la libertad'.

La concentración de piazza del Popolo, transmitida en directo por la primera cadena de televisión, se atuvo a un formato patriótico desde el principio al fin. Sonaron por partida doble los himnos de EE UU, de Italia y hasta brevemente el de la UE, cuya bandera se proyectó en un momento dado sobre una de las grandes pantallas de televisión que flanqueaban la tribuna. Fue un extraño acto de desagravio a EE UU, casi una respuesta a los miles de manifestantes que recorrían en esos momentos Roma para protestar por la guerra en Afganistán y, en menor medida, también contra el terrorismo.

Ningún miembro destacado de El Olivo acudió a las concentraciones. La de piazza del Popolo, en particular, fue rechazada por el centro-izquierda como una iniciativa de partido convocada 'para dividir al país'. La intervención de Berlusconi, que se presentó en la tribuna con un saludo a los 'amigos de la libertad', les dio en parte la razón, porque el primer ministro hizo un discurso populista, casi de campaña electoral.

Berlusconi leyó un discurso torrencial salpicado de elogios a EE UU, un país que 'generosamente' intervino en Europa para librarla de la 'barbarie' nazi. Parafraseando al fallecido presidente Kennedy, Il Cavaliere declaró que 'todos los hombres libres, sean de donde sean, deben sentirse hoy neoyorquinos; todos somos neoyorquinos'. En un momento dado, se declaró también 'orgulloso' de ser europeo, en la medida en que Europa ha sabido anudar relaciones privilegiadas con EE UU.

En la piazza del Popolo ondeaban a cientos la bandera de las barras y estrellas junto al tricolor italiano. Servía de fondo a la tribuna un panel con las dos banderas unidas, la de Italia y la de EE UU, sobre un cielo azul en el que aparecía escrita la frase Per non dimenticare (Para no olvidar).

Francesco Rutelli, líder de El Olivo, y Piero Fassino, candidato a la dirección de los Demócratas de Izquierda, el principal partido de la coalición, prefirieron visitar a los soldados italianos que esperan en Brindisi y Taranto una orden para intervenir en la Operación Libertad Duradera. Ninguno quiso sumarse a un acto réplica de los celebrados en Nueva York y Washington tras los atentados terroristas. Antes de que Berlusconi subiera al estrado, varios personajes populares ligados por uno u otro motivo a EE UU o al centro-derecha pronunciaron mensajes a través de las grandes pantallas de televisión. Fue el caso de Luciano Pavarotti, Alberto Sordi y Sofía Loren.

[Unas 4.000 personas se manifestaron ayer en Berlín para pedir el fin de los bombardeos contra Afganistán y reclamar al Gobierno alemán que no haga ninguna aportación militar a la guerra contra el terrorismo, informa Efe. En la ciudad suiza de Ginebra alrededor de otras 4.000 personas también protestaron contra los bombardeos, informa Reuters].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001