El conservador John Howard, líder del Partido Liberal (PL), ha conseguido por tercera vez consecutiva alzarse con el triunfo en las elecciones generales que tuvieron lugar ayer en Australia. Howard ha sacado rédito electoral a su dura política contra la creciente oleada de inmigrantes que tratan de llegar al país, y su triunfo ha precipitado la dimisión del líder del Partido Laborista, Kim Beazley.
Al igual que en la última contienda electoral, en 1998, los australianos apostaron una vez más por la continuidad del actual Gobierno de coalición entre el Partido Liberal y el Partido Nacional. Con el 79,4% del voto escrutado, ambos partidos obtuvieron 68 y 12 escaños, respectivamente, que representan en total el 43,1% de los sufragios. Para formar mayoría se necesitan 76 escaños. Howard, nacido en Sydney hace 62 años, se halla al frente del Ejecutivo australiano desde 1996.
Por su parte, el Partido Laborista y su líder, Kim Beazley, de 53 años, consiguieron un 37,7% de los votos, que se traducen en 67 escaños. Beazley atacó especialmente al Gobierno conservador por haber implantado el GST -el IVA australiano- sin criterios claros, y fijó como ejes básicos de su mensaje, además de la defensa nacional, la educación y la sanidad.
El partido de Los Verdes, que desde la pasada legislatura contaban con un representante en la Cámara alta, han obtenido un 14,4% de los votos en las elecciones generales de ayer, los mejores resultados de toda su historia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001