Tras los atentados del 11 de septiembre y la guerra de Afganistan, la hipótesis de trabajo elaborada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es que la recuperación económica será posible a partir del segundo semestre de 2002. Así lo afirma la embajadora de España en este organismo, Elena Pisonero, 'casi ministra' de José María Aznar en 1999 y hoy testigo -y a veces protagonista- de los debates que se producen en la sede parisiense de la organización que reúne a las economías más desarrolladas del planeta.
Madrileña, de 38 años, y admiradora profunda del vicepresidente económico, Rodrigo Rato -a quien llama 'mi maestro'-, fue la directora de su gabinete antes de ocuapar la Secretaría de Estado de Comercio, Turismo y Pequeña Empresa.
'Las bolsas no se han hundido porque los amortiguadores del sistema financiero han funcionado bien'
'Tanto el secreto bancario como los paraísos fiscales no son fórmulas malas en sí mismas, pero hemos de trazar fronteras claras'
La solidez del euro exige que no se acepten subvenciones permanentes ni presupuestos crecientes'
Pregunta. ¿Qué aproximación ha hecho la OCDE a la situación creada por la actual crisis económica internacional?
Respuesta. La primera reflexión es que parte del frenazo económico que estamos viviendo ya venía de la etapa previa al 11 de septiembre. Sin embargo, hay un elemento muy positivo: salvo Japón, que tiene pendiente una limpieza de su sistema financiero, las economías de Estados Unidos y Europa se encontraban en aquella fecha en una estabilidad macroeconómica sin precedentes. En Estados Unidos ya se había producido un superávit presupuestario y en Europa estábamos cerca del equilibrio. Eso es un elemento realmente positivo para afrontar los choques externos.
P. Pero asistimos a una cascada de sectores que piden ayudas públicas y anuncian despidos en masa.
R. Los destrozos causados, si los analizamos de una manera muy material, habría que calificarlos de moderados, porque la proporción respecto a lo que representa la economía norteamericana es muy pequeña. Sin embargo, el efecto es muy intenso en las compañías aéreas, los seguros, el ocio y el turismo.
El impacto directo se ha producido en Estados Unidos, pero lo más complicado de evaluar son los efectos indirectos. La pérdida de la confianza incide en el aplazamiento de las decisiones de consumo o de inversión, en los ajustes a que se ven abocadas las empresas y en pérdidas de empleo.
P. ¿Cuáles son las hipotesis actuales de la OCDE?
R. Vamos a ello. Partiendo de la base de que se trata de economías saneadas y, al margen del caso de Japón, se ha mantenido la estabilidad de tipos de cambio. Y los precios del petróleo se mueven en niveles realmente positivos en cuanto a estabilidad.
En cuanto a los mercados financieros, ha habido una reunión reciente en la OCDE en la que se ha invitado al sector privado para conocer su opinión, y es llamativa su vision del funcionamiento del sistema económico, que es bastante optimista.
Se ha producido una inyección de liquidez por parte de las autoridades centrales, suficiente como para poder mantener una estabilidad que hoy está consolidándose. El sistema financiero internacional ha funcionado y los mercados han visto que se están poniendo los medios. La política económica ha reaccionado bastante bien en lo inmediato.
P. Desde luego, las bolsas no se han hundido.
R. Es que la inyección de liquidez ha impedido a los mercados un crash mucho mayor. Si hubiera faltado liquidez y todo el mundo se hubiera puesto a vender, esto hubiera sido una hecatombe. Lo que los mercados están descontando es que la situación es manejable y que el sistema se muestra lo suficientemente sólido como para afrontar una situación sin precedentes.
P. ¿Tiene la OCDE la impresión de que se mantendrá la capacidad de gestión de esta crisis?
R. Está claro que Estados Unidos sufre ese primer impacto de una manera palpable. Vamos a pasar un primer semestre de 2002 a la espera de ver cómo evolucionan los enfrentamientos armados y cómo se aplican las medidas. El escenario base que hemos dibujado en la OCDE es que el efecto negativo se va a notar en el último trimestre de 2001; el primer semestre de 2002 tendrá un aire de compás de espera, pero a partir del verano es más que factible empezar a disipar dudas, que permita un crecimiento medio de las economías de la OCDE entre el 1% y el 2%.
Lo importante es saber que se puede evitar la recesión. A partir de entonces, y claramente hacia el año 2003, podríamos alcanzar entre el 2,5% y el 3%. Es importante trabajar con la idea de que estamos pasando un bache, los amortiguadores han aguantado, pero tenemos que ser capaces de engrasar el sistema para que se produzca ese rebote.
P. ¿La crisis se ha cargado el famoso déficit cero?
R. Lo importante es sostener el criterio de ortodoxia, en este caso presupuestaria, que se mantiene siempre que se siga haciendo lo mismo que antes desde el punto de vista de la estructura del presupuesto, y que se considere extraordinario lo que verdaderamente lo sea.
Eso puede llevar, dentro de los márgenes que permita la economía, a mantener el objetivo de ajuste presupuestario. Se puede ayudar, fiscalmente o con subvenciones, a las compañías aéreas o a las empresas de seguros, que son las más afectadas, pero no debe cambiar nuestro criterio de hacer lo que consideramos bueno, con las excepciones necesarias. Esto es lo que da confianza.
P. En Europa, la posibilidad de admitir déficit presupuestarios mayores va a coincidir con la llegada del euro. ¿No le parece un riesgo para el valor de la moneda común?
R. Por eso es tan importante mantener los criterios básicos. Aunque sea necesario adoptar medidas excepcionales, no se pueden establecer subvenciones permanentes a los sectores, porque esto daña la competencia, ni deben aceptarse presupuestos crecientes.
P. Millones de familias españolas tienen colocado dinero en Bolsa. Puede que los inversores terminen asustándose y traten de recuperarlo como sea. Para evitar el pánico, ¿será suficiente con la sensación de que el sistema financiero está amortiguando la recesión?
R. El riesgo existe, y se ha producido la repatriación de inversiones en determinados países. Pero el efecto ha sido muy pequeño. Todo lo que contribuya a reforzar la confianza es positivo en los momentos de incertidumbre. En estos dos meses de crisis, los mercados financieros han respondido con mucha solidez. Las medidas adoptadas propician una estabilidad impensable en anteriores conflictos.
P. ¿Es usted partidaria de constituir un Gobierno económico europeo?
R. De hecho, eso ya existe.
P. Entonces, ¿Rodrigo Rato ya no tiene nada que hacer en España?
R. A Rato le vamos a tener aquí gestionando la política económica europea dentro de pocos meses, para suerte de los europeos, después de la magnífica gestión desarrollada en España... Pero, bueno, por contestar a la pregunta anterior, se decidió el pacto de estabilidad porque las monedas son el reflejo de la economía.
Ahora bien, existen diferencias en cuanto al desarrollo y al crecimiento, y eso tiene que reflejarse en unos márgenes de maniobra; cumpliendo todos los criterios, para España es vital la posibilidad de seguir creciendo por encima de la media.
Movimiento de capitales y control antiterrorista
La embajadora de España ante la OCDE es consciente de la nueva situación creada, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre, respecto a las normas que permiten el libre movimiento de capitales entre los distintos países del planeta. Pero algunas dudas persisten. Pregunta. ¿Cómo se defiende la libertad de capitales simultáneamente con la vigilancia de los sospechosos? ¿Cómo se sabe qué movimientos son terroristas y cuáles no antes de investigarlo? Respuesta. Sería un riesgo importantísimo utilizar estas situaciones para ir en contra de la libertad de movimientos de capital. La mejor señal es la apuesta por la libertad de movimientos de capital, de mercancías y de personas; el punto es establecer reglas a las que nos comprometamos todos. Eso es lo que ha hecho el Ecofin, con los ministros de Justicia presentes: en cuanto hay una sospecha de actividades criminales, se levanta todo tipo de secreto. La OCDE está trabajando en establecer unas reglas. Un mercado, sobre todo, es un conjunto de reglas; el mercado encaja oferta y demanda en función de la información que se le da, y una información básica es que el uso del mercado para fines ilícitos va a estar penalizado. Libertad no quiere decir que cuele cualquier cosa. P. Pero, vamos a ver, si es que muchos de los países y territorios que no cooperan en la lucha antiblanqueo a veces no son más que segundas marcas de los países de la OCDE, como es el caso del Reino Unido. R. Hay que mojarse, como países desarrollados seremos creíbles si somos coherentes; y no se puede pedir a países que están fuera de la OCDE que cumplan unas normas si nosotros mismos no las cumplimos. Tanto el secreto bancario como los paraísos fiscales no son fórmulas malas en sí mismas, pero hemos de trazar una línea clara respecto a los que usan determinadas ventajas para perjudicar de manera grave a los demás. Estamos trabajando en la fluidez de información entre los gabinetes de los primeros ministros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de noviembre de 2001