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COYUNTURA INTERNACIONAL

Una vez al mes

Tras casi dos meses sin variaciones en los tipos de interés, el Banco Central Europeo (BCE) optaba el pasado jueves por una relajación de 50 puntos básicos de las condiciones monetarias y anunciaba que tan sólo será en el primer Consejo de mes cuando pueda modificar su política monetaria. Ambas decisiones debemos valorarlas favorablemente. Situando el tipo rector en el 3,25%, el BCE no hace sino ajustar las condiciones monetarias a las nuevas perspectivas para la evolución de los precios en el medio plazo. El deterioro de las expectativas de crecimiento suponen un elemento determinante a la hora de anticipar que en los primeros meses de 2002 se va a volver a alcanzar el objetivo del 2% (Alemania ya lo ha conseguido). Además, euro y petróleo se combinan esta vez de manera positiva para reducir los riesgos para la estabilidad de los precios. Ni siquiera el repunte del agregado monetario, muy vinculado a las modificaciones de la carteras de inversión de los agentes, debía impedir este necesario ajuste de los tipos de interés.

Al situar el tipo rector en el 3,25%, el BCE ajusta las condiciones monetarias a la nueva perspectiva para la evolución de precios a medio plazo

También valoramos de forma positiva la decisión de minorar la frecuencia con la que se podrán modificar los tipos de interés. Las expectativas de relajación de la política monetaria han provocado en varias ocasiones destacadas reducciones en los volúmenes de puja en las subastas semanales, de tal forma que el posterior mantenimiento de tipos provocaba fuertes alzas del EONIA y del recurso a la facilidad marginal de crédito, con la distorsión que supone para el correcto funcionamiento del mercado interbancario. Precisamente, en su último Boletín Mensual, la autoridad monetaria hacía una crítica a la reducción en los volúmenes de puja, toda vez que 'demandas inferiores a las necesidades de liquidez no constituyen una estrategia de equilibrio, aun cuando se esperen reducciones de los tipos de interés'. No obstante, asumiendo el riesgo de una mayor coste de financiación en las siguientes jornadas, es lógico comprender que el volumen y la estructura de peticiones no deben ser ajenas a las expectativas de evolución del tipo mínimo de puja. La menor frecuencia con la que el BCE decidirá modificar su política monetaria reducirá estas distorsiones en el mercado así como la volatilidad en el tramo monetario de la curva de tipos de interés. Además, acerca al BCE a las prácticas de otros bancos centrales como el de Inglaterra o el de Estados Unidos cuyos órganos de decisión se reúnen, salvo circunstancias excepcionales, 12 y 9 meses al año, respectivamente.

David Cano y César Cantalapiedra son, respectivamente, Responsable de Estrategia y Socio-Director de Análisis de Analistas Financieros Internacionales (AFI)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001