El peor de los escenarios contemplado por las aseguradoras era hasta ahora un gran huracán que arrasara parte de EE UU y exigiera unas compensaciones de 50.000 millones de dólares. A partir del 11 de septiembre se multiplican los riesgos, pero también los ingresos y oportunidades de negocio. Millones de contratos que vencen el 31 de diciembre verán aumentadas considerablemente sus primas.
Pero no todos parecen igual preparados para el cambio. Mientras la mítica Lloyd's of London deberá superar enormes problemas de liquidez antes de saborear el futuro, varias compañías han disparado su cotización. La primera aseguradora alemana, Allianz, ha subido un 31% desde el 11 de septiembre y la primera francesa, Axa, un 44%; y las dos mayores reaseguradoras mundiales, Munich Re y Swiss Re, más del 30%.
EE UU investiga si la aseguradora podrá depositar el día 15 los 5.400 millones de libras comprometidos por el desastre de Nueva York
Munich Re se ha disparado pese a que el colapso del World Trade Center le costará unos 2.100 millones de euros (350.000 millones de pesetas). Su beneficio a corto plazo se va a resentir, pero no tiene problemas de liquidez y sus perspectivas de crecimiento son del 30% en países como EE UU.
El bocado no es tan goloso para Lloyd's, al menos por ahora. La primera aseguradora del mundo afronta su mayor pago por un único desastre en 300 años de historia. Sus compromisos por el ataque del 11 de septiembre, evaluados en un principio en 1.300 millones de libras (350.000 millones de pesetas) se han disparado hasta los 5.400 millones de libras (1,5 billones de pesetas). Una barbaridad al lado de los 929 millones de libras que le costó el huracán Hugo, hasta ahora su mayor pérdida.
Lloyd's no parece tener problemas a largo plazo, pero su falta de liquidez se ha convertido en asunto muy delicado después de que la Asociación Nacional de Comisarios de Seguros de EE UU (NAIC) abriera una investigación el lunes para determinar si podrá depositar el 15 de noviembre los 5.400 millones de libras comprometidos por el desastre de Nueva York.
La compañía sólo contaba con depositar el 60% y deberá quizá endeudarse porque no hay tiempo material para que sus socios aporten el dinero. Lloyd's no es propiamente una empresa, sino un mercado de seguros en el que el capital procede de sus socios corporativos e individuales (los llamados Nombres). Tras la crisis de los años 80 y 90, los más de 30.000 Nombres que nutrían Lloyd's se han reducido a 2.825, que aportan apenas el 18% del capital. Los 894 socios corporativos aportan el resto.
El peculiar mecanismo de funcionamiento de Lloyd's les obliga a aportar capital cuando la compañía lo necesita, pero la dirección ya había hecho una petición de 780 millones de libras (de los que 246 millones corresponden a los Nombres) y teóricamente hasta enero (con efectos en febrero) no puede exigir nuevas entregas. 'Tenemos que verificar que efectivamente los problemas son sólo a corto plazo y no hay nada más serio', dijo a la BBC John Oxendine, comisario por el Estado de Georgia y presidente del NAIC. 'Si Lloyd's no pudiera hacer frente a sus responsabilidades estaríamos ante problemas financieros serios y seguramente incluso ante la insolvencia de alguna compañía primaria de seguros americana'.
Los problemas de Lloyd's han provocado ya que la firma de calificaciones de riesgo Moody's haya rebajado su calificación a cinco de los 108 sindicatos de suscriptores en los que participan los socios corporativos e individuales. Estos sindicatos participan de manera distinta en los diversos sectores del negocio y su riesgo ante la situación actual es muy variable. Los que han invertido sobre todo en el sector marítimo deben aportar menos que los que apostaron por el sector inmobiliario, por ejemplo.
Pese a todo, las perspectivas parecen tan buenas para el sector que el contenido de un folleto interno de la Asociación de Miembros de Lloyd's ha sido calificado de 'deshonra nacional' por afirmar que el 11 de septiembre constituye una 'oportunidad histórica' para ganar dinero y subrayar que Lloyd's disfruta de 'uno de los mercados más fuertes que se recuerdan'. El folleto recuerda que las primas en la aviación civil han aumentado entre el 400% y el 600% y en la aviación militar un 1.400%. Es el negocio de la guerra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001