Es el último intento para no precipitarse al vacío. Las provincias peronistas -14 de las 23 existentes en Argentina- se han opuesto al plan que ha presentado el Gobierno de Fernando de la Rúa para evitar la suspensión del pago de los intereses de la deuda y han abierto una nueva línea de crisis en la gravísima situación de la economía argentina, que puede afectar profundamente a las empresas españolas instaladas en el país austral, que han invertido en la última década 7,5 billones de pesetas.
Los grandes grupos españoles miran, por un lado, el plan del Gobierno, y, por otro, están alarmadas por el riesgo de devaluación. Una posibilidad que, de producirse, afectaría de forma considerable a los bancos. Tanto BBVA como SCH afirman que la devaluación -que los analistas elevan hasta el 40%- supondría dos años sin beneficios, aunque no creen que hubiera que recapitalizar las entidades. Telefónica es más optimista y no prevé esa posibilidad, y Repsol afirma oficialmente que no afectaría a sus resultados. Pero para la petrolera una devaluación del 20% del peso provocaría un descenso en el flujo de caja de 200 millones de euros (33.277 millones de pesetas). Endesa afirma que el plan de De la Rúa le afecta poco. Pero incluso quienes no creen en la devaluación están preocupados por los efectos sobre sus resultados en una situación de deterioro económico permanente.
El plan, basado en una reducción de los tipos de los bonos del 11% al 7% a cambio de mayores garantías de cobro, permitiría el ahorro de unos 4.000 millones de dólares de una deuda que ya asciende a 140.000 millones. Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional están considerando este plan.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001