Entrar en la librería donostiarra Lagun es respirar la calma, la que a ellos no les permitieron tener durante tanto tiempo. Instalados desde el pasado mes de julio en otro local de San Sebastián, han querido ahora homenajear a tanta gente que les brindó su apoyo moral y económico para que no abandonasen y continuasen con su labor, entre novedades y clásicos, abriendo las puertas a la cultura, a la fantasía y a la libertad. María Teresa Castells, que pronunció unas palabras, y su socio, Ignacio Latierro, brindaron ayer con todos sus amigos anónimos en el Palacio Miramón en un acto privado y en extremo emotivo. Algunos de los presentes quisieron expresar en voz alta su alegría y, de nuevo, su apoyo. Habló el presidente del Gremio de Editores vascos, Javier Gogeascoechea; los premios Euskadi de Literatura de este año, Fernando Aramburu y Ramón Saizarbitoria; la escritora Josefina Aldecoa, y Macu Zunzunegi, una ciudadana donostiarra que lo hizo en nombre de todos los que han ayudado a reabrir Lagun.
La nueva librería es moderna y cálida, un lugar donde el visitante, comprador o no, se puede pasear a sus anchas, inspeccionar los libros, curiosear y, si acaso, charlar con sus propietarios. 'La gente vino al principio en avalancha y luego ya regularmente', comenta Latierro. 'A los clientes de siempre se han añadido algunos nuevos, unos por solidaridad y otros porque, simplemente, la tienda les queda cerca'. Latierro asegura que sus clientes no preguntan por el pasado. 'Saben qué ha ocurrido. No es necesario hablar más'. Quizá lo único que quede sea brindar por una larga vida.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de noviembre de 2001