Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Pil-Pil contaminante

En relación con la creación de un programa medioambiental Garbigela: Bilboko Itsasadarra, a medida de la empresa propietaria del barco Pil-Pil, y el escrito de respuesta, en cierto medio, de la misma, impresentable por falso y demagogo, conviene decir que la prensa no ha hecho más que relatar lo que era evidente: El Pil-Pil se hunde económicamente desde hace tiempo. No hay más que ver sus recorridos, casi siempre vacíos por su elevado coste para lo que dan: un refresco y unas banalidades grabadas. Es un bar-restaurante flotante donde las cenas a lo largo de la Ría de Bilbao, por cierto caras y corrientes, son de catering.

¿Cómo se puede llamar aula didáctica a una sesión hecha sobre los manteles de las mesas de un restaurante al que se han quitado las últimas migas, con una atmósfera viciada de tabaco, en un barco repleto de pancartas de propaganda consumista manipulando la voluntad de los estudiantes asistentes y en contra de la más elemental normativa pedagógica?

Es un barco que emite gases que contaminan el medio ambiente sobre todo cuando maniobra para la ciaboga frente al Ayuntamiento, y en la vuelta a Olabeaga. ¿Quién controla esta contaminación?

El rescate de una empresa privada con dinero público es un escándalo que no puede enmascararse con una pretendida función pedagógica creada únicamente por influencia de un partido político y desarrollada en deprimentes condiciones ambientales. Sra. Solabarrieta, ¿no le parece mucho cinismo justificar tan bochornosa adjudicación y vergonzoso acto educativo en estas deplorables circunstancias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001