El Parlamento vasco retomará en las próximas semanas el debate sobre el suministro de heroína bajo control médico a los toxicómanos que fracasan en sus intentos de deshabituación y sobre la creación de narcosalas, unos espacios para que los drogadictos puedan inyectarse en condiciones higiénicas. El PSE-EE ha presentado una proposición no de ley reclamando la aplicación de ambas medidas, que se enmarcan en la política de reducción de daños. El debate podría abrir una fisura en el Gobierno, dadas las diferentes posiciones que mantienen PNV e IU.
El consejero de Vivienda y Asuntos Sociales (departamento del que depende la dirección de Drogodependencias), Javier Madrazo (IU), cree que es asumible 'sin mayores traumas' la distribución controlada de heroína y la creación de espacios donde los heroinómanos marginales puedan inyectarse droga con las mínimas condiciones de seguridad. Poco después de tomar posesión de su cargo como consejero el 18 de septiembre, Madrazo ya planteó la conveniencia de abrir un debate en la sociedad vasca sobre la legalización de las drogas.
A lo largo de la legislatura pasada, el Partido Socialista presentó en el Parlamento dos proposiciones no de ley sobre el suministro de heroína y las narcosalas, pero sin resultados prácticos. El Departamento de Sanidad, dirigido entonces y también ahora por el PNV, elaboró un informe en el que rechazaba el uso de heroína para tratar a los toxicómanos con el argumento de que son precisos más ensayos clínicos de los realizados hasta ahora para lograr la evidencia científica de que el uso terapéutico de esta droga es eficaz con los drogadictos irrecuperables. En aquella ocasión Izquierda Unida, en la oposición, se mostró disconforme con la postura del consejero Gabriel Inclán.
Por otra parte, la propuesta de crear narcosalas se quedó en una iniciativa menos ambiciosa de la que originalmente presentaron los socialistas tras el debate parlamentario: la constitución de centros de acogida en los que los toxicómanos puedan refugiarse unas horas y recibir asistencia sanitaria, pero donde no se contempla la inyección segura.
Se ha intentado poner en marcha el primer centro de estas características en el barrio de Bilbao La Vieja, donde existe la mayor concentración de heroinómanos marginales del País Vasco, pero la oposición vecinal lo ha impedido de momento. La fecha de apertura se ha fijado para el próximo uno de diciembre.
Mejor calidad de vidaLa parlamentaria Gemma Zabaleta es la autora de la nueva proposición no de ley, al igual que lo fue de las anteriores en la legislatura pasada. En su propuesta, Zabaleta recuerda que el PSE votó en contra del IV Plan de Drogodependencias elaborado por el Gobierno vasco porque no incluía ningún programa de reducción de daños, que es hacia lo que tienden las corrientes más progresistas en materia de drogas en los países de Europa. La parlamentaria entiende que estas estrategias permiten reducir la mortalidad, prevenir las enfermedades contagiosas, mejorar la calidad de vida e incrementar el contacto de los drogadictos con las redes asistenciales.
Madrazo cree que la aplicación de una política de reducción de daños debe realizarse siempre por medio de actuaciones integrales y coordinadas, 'suficientemente explicadas a la sociedad'.
Tras un debate que ha durado dos años, el Gobierno central autorizó el pasado mes de mayo el empleo de heroína en ensayos clínicos con pacientes toxicómanos. Hospitales de Cataluña y de Andalucía han sido los primeros en ponerse a analizar las posibilidades terapéuticas de esta sustancia. Este tipo de ensayos debe involucrar a un número suficiente de pacientes como para poder obtener conclusiones consistentes. Además, no se permitirá la administración compasiva de heroína a los pacientes una vez que concluyan las experiencias.
Según el Departamento de Sanidad, la metadona, una sustancia sustitutiva de la heroína, sigue siendo la mejor receta para aliviar el síndrome de abstinencia de los toxicómanos y mantener su estado de salud. En Euskadi hay alrededor de 5.500 personas adictas a las drogas, de las cuales 4.577 reciben algún tratamiento de desintoxicación en los servicios sanitarios y de ellos, 2.500 son tratados con metadona.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de noviembre de 2001