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CONTRATO CON EL DIBUJANTE

El 'show' del pasado

e gustaría saber quién es el culpable de esta generalizada tendencia, de este bochornoso y continuo espectáculo retro al que estamos sometidos, de esta nueva ola tan vieja de reposiciones, reediciones, recopilaciones y resurrecciones, de este boom sepia, de este regreso permanente al pretérito, de este incesante show del pasado. Atentamente irónico a mi amarga queja el dibujante cita a Simone Signoret. 'La nostalgia ya no es lo que era', dice, 'vamos, que ni se le parece', añade. Eguillor también es consciente de que, aunque parezca mentira, hubo un tiempo en el que resultaba bastante difícil estar a la moda. Ambos pertenecemos a ese tiempo.

Entonces ponerse al día, estar a la page, resultaba arduo y trabajoso. De entrada, había que apuntarse a un Cine-club, suscribirse a Cahiers du Cinema, militar en la 'Nouvelle Vague', coleccionar El Nouvel Obs.., hacerse con algún número atrasado de la revista de 'Sartre' y merodear en la trastiendas de 'librerías catacumba' tipo Lagun o Fuentetaja, donde te nutrían de las últimas perlas prohibidas. Asistíamos desde la lejanía a los agrios duelos entre el existencialismo y el marxismo y, como quien no quiere la cosa, dejábamos que asomara por el bolsillo de la trenca una edición de El ser y la nada, mientras nuestras novias, armadas de valor con la lectura de El segundo sexo ya empezaban a ponernos a caldo. Francamente la nostalgia ya no es lo que era. En la actualidad Simone Signoret no podría ser la musa del presente. Paulina Rubio ha ocupado su puesto.

El 'boom sepia' se impone en todos los escenarios, incluido el político

Ser moderno implicaba, por otra parte, recorrer rastros en busca de ropa usada, llevar un chicle pegado al pantalón de pana, esmerarse en elegir el suéter de cuello alto más adecuado, (por cierto regresan también del pasado la pana y los jerseys de cuello alto) presumir del último disco de Jacques Brel comprado en Francia y hacer periódicamente un donativo para los obreros en huelga de Astilleros o los mineros de Asturias. Vivir en el aire del tiempo resultaba ruinoso, costaba un pastón y estresaba un montón.. No acabábamos de asimilar el existencialismo y ya atacaba el estructuralismo. Los acontecimientos culturales se sucedían a un ritmo vertiginoso. En nuestro particular hit parade jamás había tregua. Un nombre daba paso a otro. Caía Marcuse y subía Althousser Era una guerra sin cuartel. Un reciclaje perpetuo. Un sinvivir.

Sin embargo, para estar hoy en el candelero de la modernidad basta con recordar y ejercer la nostalgia con insistente destreza. Los chicos de Caiga quien Caiga visten como los Blues Brothers, es decir, como los cuarentones rockeros de Granujas a todo ritmo. Las chicas ultramodernas hacen 'vistage' o sea se ponen la ropa de sus madres, se impone el tacón de aguja; en el ámbito de la femineidad no hay nada más revolucionario que dejar de currar para tener hijos, justamente lo que hicieron nuestras denostadas amatxos; Abba vuelve con sus exítos de oro, renacen los sesenta y los setenta y los ochenta... , se repone el Superagente 86, se reedita Embrujada y Miliki saca al mercado su disco A mis niños de treinta años. ¡Oh cielos¡ si alguien no lo impide me va a dar, más que algo.

El dibujante, que siempre vela por mi tranquilidad de espíritu me aconseja que haga un esfuerzo de aggiornamiento, que olvide mis prejuicios y me ponga al día sin complejos y con entusiasmo. Me impone una terapia de choque. Me insta a recuperar, si es necesario, las esencias de Marujita Díaz y me receta un paseo por los actos socioculturales del presente. Así que, armado de buena voluntad, me dirijo a la presentación del disco Spaniish bizarro, un recopilatorio psicotrónico del pop español más auténtico, en el que artistas como los Hermanos Calatrava, Susana Estrada o Emilio El Moro asocian su arte en un compacto para mentes infames como la mía. La presentación de la obra corre a cargo del feo de los Calatrava y de un tipo obeso que responde al sobrenombre de Gran Fakir Sebastián. A la hora de explicar el porqué de esta iniciativa musical ambos se muestran lacónicos y convincentes: 'Nos hemos dado cuenta- dicen- de que había un vacío que cubrir. El público lo estaba pidiendo.'

He prometido al dibujante un envío del compacto por mensajero. El corte tres, de la cara A, es impactante. Pertenece ya a los anales de la revolución científico-técnica. Susana Estrada cuenta en su canto cómo se lo hace con un robot, 'Te va a gustar', le digo mientras él me anima a que persista en la terapia.

'Deberías seguir con atención las películas de Parada', insiste el dibujante en su afán pedagógico, 'no sabes cuanta sociología se encierra ahí dentro'.

De manera que dedico la tarde del sábado a una sesión de Cine-Forúm con la película Maria de la O, dirigida en 1959 por Ramón Torrado e interpretada por Lola Flores y el actor Mexicano Ruben Rojo. Excelso film.

El show del pasado nos devora, como Maria Teresa 'y yo le sigo, le sigo la corriente'. Las amenazas de revival se anuncian como novedades innovadoras:

'Fumanchú, El planeta de los Simios, Juana la loca...En tiempos de crisis y Apocalipsis, el sepia es el color dominante.

Vivimos en la ausencia del presente y por lo visto cualquier tiempo pasado fue mejor. El involuntario regreso de Jaime Morey -el padre de la novia- nos retrotrae a un flou con Salomé, Luisita Tenor y Luis Gardey. Pronto nos venderán una recopilación de las 100 mejores canciones de la canción melódica española. La huida hacia atrás se masca en todos los escenarios, incluido el político, donde la nostalgia vende una barbaridad ¿y qué hay de malo en ello? Señor ¡qué cruz!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de noviembre de 2001