El Tau no es aún el Tau de Ivanovic. Ha perdido su intensidad defensiva, no tiene un tirador letal, se le atraganta la zona y sus hombres grandes padecen vahídos constantes. Todo eso lo exhibió ayer en Bélgica ante el Ostende, el colista del grupo, un colectivo animoso formado por un par de jugadores solventes -los lituanos Praskevicius y Giedraitis-, dos promesas (el holandés Van Paassen y el belga Beghin) y un americano anárquico, sin pedigrí -Ralph Biggs-, acompañados por un coro de luchadores sin más fortuna que el derecho a participar.
Y, sin embargo, el Tau sufrió. Por su mala cabeza (Bennett sólo fue Bennett, en la recta final), por su falta de tiro y por una cierta indolencia defensiva en las vaguadas del partido. De poco le servía que Tomasevic anotara uno tras otro sus ataques estáticos, en la primera mitad, si luego le devolvía el favor a los belgas con una desaplicación defensiva que desesperó a Ivanovic y acabó con un lugar en el banquillo.
Praskevicius -que pudo haber sido jugador de Unicaja de no haber mediado el conflicto de los comunitarios B- se hartó de anotar, manteniendo la tensión en el marcador. En un equipo en el que sólo anotan tres (los dos lituanos y el americano), sus promedios eran un billete a la esperanza.
El Tau apretó tras el descanso. En cuanto levantó las manos y defendió más lejos de la canasta, el Ostende exhibió sus carencias en mayor medida que las del Tau, al que se le volvió a atragantar la zona 2-3 que le ofreció el Ostende en el último cuarto. Con una ventaja máxima de 17 puntos, el Tau cayó en la relajación. Se empeñó en bombardearla con triples, que sucesivamente golpeaban en el aro y caían en las manos del holandés Van Paassen. La inercia le llevó al Ostende a situarse a siete puntos, como justo castigo al desajuste del Tau, que resolvió la papeleta tirando de oficio.
Los resultados, no obstante, le favorecieron. Su grupo se aprieta, sin un líder claro. Hoy se juegan el Unicaja-Alba Berlín (20.30), el CSKA de Moscú-Real Madrid (18.00) y el Ulker-Barça (18.00).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de noviembre de 2001