Los problemas en Argentina crecen a cada día que pasa, al tiempo que los domésticos se multiplican, según las últimas estimaciones de los organismos internacionales que estudian el caso. La confirmación del rápido enfriamiento de la economía alemana, con un crecimiento del 0,3% en el PIB del tercer trimestre, vino a confirmar los peores temores. El resultado fue una desconfianza creciente por parte de los inversores que afecta, sobre todo, a los grandes valores, con la excepción de Telefónica, que se ve favorecida por un entorno favorable al sector en que opera, y de Repsol YPF, en cuya cotización pondera positivamente la recuperación del precio del petróleo.
La festividad en los mercados estadounidenses apenas afectó a la trayectoria de las bolsas europeas, cuyos resultados fueron muy moderados debido a la incertidumbre que supone trabajar dos días sin una referencia indispensable.
Los inversores conocieron a media sesión que el nivel de riesgo país de Argentina seguía creciendo, hasta alcanzar los 3.028 puntos y, aunque la Bolsa de Buenos Aires no acusó esta nueva subida, los grandes valores españoles resultaron castigados. Como Telefónica y Repsol YPF tenían una buena coartada para mantener o mejorar sus cotizaciones, les tocó a los valores bancarios pagar las consecuencias, lo que privó al conjunto del mercado de una subida más efectiva.
El Ibex 35 terminó la sesión con un avance del 0,96% y la contratación en el Mercado Continuo fue de sólo 1.146,62 millones de euros, 190.781 millones de pesetas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de noviembre de 2001