La Iglesia reconoce y condena los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos en ciertas zonas de Oceanía y pide perdón por estos actos contrarios a las enseñanzas de Cristo. Así se señala en la Exhortación Apostólica Post Sinodal Ecclesia in Oceania, el documento firmado ayer por el papa Juan Pablo II en el Vaticano, promulgado mediante correo electrónico (fue enviado por internet a todas las diócesis de ese continente) y con el que se da por concluido el Sínodo de Obispos para Oceanía, celebrado en 1998 en el Vaticano.
"El algunas partes de Oceanía, abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos han sido causa de gran sufrimiento y daño espiritual para las víctimas", se señala en el documento, de 120 páginas en el que se subraya que los padres sinodales (los obispos que participaron en el Sínodo) "han expresado sus excusas incondicionales" a las víctimas por el dolor y la desilusión causados. y que "la Iglesia en Oceanía busca los procedimientos justos para responder a las quejas y está comprometida de manera inequívoca en la cura misericordiosa y eficaz de las víctimas, sus familias y toda la comunidad y los mismos culpables".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de noviembre de 2001