Este 19 de diciembre se cumple un año desde que dejó de latir un gran corazón andaluz de pura cepa. Este corazón además de mamar del agua oculta de Andalucía y de refrescar su espíritu con las lágrimas de un moro, tenía cabida para los lamentos y sufrimientos de las demás provincias andaluzas. A éstas siempre supo llevarlas por bandera en sus coplas. Aparte de andaluz fue universal, siendo solidario con los pobres y marginados de todo el mundo.
Fue un corazón polivalente: emigrante, donde sintió en sus propias carnes el racismo; currelante, censurado y encarcelado por hacerse llamar obrero y no trabajador; cantante de canciones protestas contra el antiguo régimen. Supo luchar como muchos andaluces por el derecho de autonomía, con su himno Verde, blanca y verde. Poeta del pueblo y coplero, que consiguió rescatar la copla para las gentes llanas y sencillas. Amante de las causas perdidas. Nostálgico de Al-Ándalus. Luchador nato por recobrar las raíces profundas perdidas durante 500 años por nuestra patria. Defensor de ver personas libres en Andalucía y no de contemplar una Andalucía libre para los políticos, que hacen suya la verde y blanca, izándola en coches y edificios oficiales. Para él esta bandera no era sólo de unos cuantos, sino de todos los andaluces.
Todo esto durante años hizo que este corazón fuera sufriendo poco a poco hasta su rotura final, debido a la impotencia ante tanta injusticia social de la humanidad. En este día re recordarán todos los políticos, te harán hijo predilecto de algunas ciudades y pueblos, pondrán tu nombre a muchas calles, plazas o avenidas. Muchos de éstos antaño te censuraron y criticaron por tu forma de pensar. Todos deben saber que Carlos Cano es un símbolo del pueblo y para el pueblo.
Su corazón estará, para la eternidad, tendido al sol en las fachadas blancas de cal de nuestros pueblos o a la sombra de los verdes olivares. ¡Carlos Cano, corazón andalusí! ¡El último rey de Al-Ándalus!-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de diciembre de 2001