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OPINIÓN DEL LECTOR

Dignidad del trabajo

En estos tiempos que corren, no parece muy sensato renunciar a un trabajo fijo sin tener una alternativa. Sin embargo, es lo que acabo de hacer. Después de tres años como funcionario de carrera, he llegado a estar harto de cierta administración pública. Llegué a la Diputación de Castelló para poner en marcha un servicio de restauración de libros, papeles y documentos, y, a la fecha de mi renuncia, aún no disponía de lugar ni equipo adecuados para trabajar.

Encontré, en cambio, un departamento que es una verdadera vergüenza, aquejado de cuantos males derivan de la falta de ética profesional. Sepa que, a veces, los chistes de funcionarios reflejan la realidad. La unión de ambas circunstancias hizo insoportable mi situación. Ahora estoy dispuesto a empezar de nuevo. De trabajar con eficacia es de lo que tengo ganas. Lo malo es que no sé qué puede hacer un licenciado en geografía e historia, pero ya le digo que salgo de todo esto con ganas de trabajar y de reencontrar la dignidad del trabajo. Que no basta con un empleo fijo y un buen sueldo. Termino con un ruego: por favor, facilite mis datos si alguien está interesado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de diciembre de 2001