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Los centros europeos de nanociencia se preparan para construir el futuro

Europa y Estados Unidos acuerdan financiar proyectos conjuntos

Un fantasma recorre el mundo, pero es tan pequeño que nadie lo ve todavía. La nanotecnología ha dejado de ser un proyecto etéreo para convertirse en un proyecto entre cuatro paredes. Nuevos centros dedicados a la ciencia de lo muy pequeño proliferan en Europa, que acaba de consolidar su colaboración con Estados Unidos en esta área.

Todos los nuevos centros tienen el denominador común de la mezcla de disciplinas científicas y están dedicados a aplicar la tecnología de lo microinfinitesimal con dos campos de acción preferidos: la biomedicina y las telecomunicaciones. En todos los casos con un ojo puesto en el enorme mercado que está por venir y en el que casi todos -no es el caso de España por ahora- tratan de colocarse en posiciones ventajosas de salida.

Francia, Alemania y Reino Unido tienen ya, en distinto grado de ejecución, diversos proyectos de envergadura para crear centros de investigación en nano-tecnología. Se trata de pasar del mundo micro (una milésima de milímetro) al mundo nano (una milmillonésima de milímetro) y construir cosas de esa escala, desde chips ubicuos hasta piezas para ordenadores cuánticos. En esta escala nuestro planeta, la nanotierra, sería del tamaño de una canica. La Universidad Autónoma de Madrid ha reunido a tres expertos para saber en qué punto se encuentran sus respectivos centros.

Para Jean-Claude Guibert, del Centro para la Innovación y la Nanotecnología que Francia está instalando en Grenoble, la iniciativa francesa consiste en instalar 'un pequeño Silicon Valley en Francia, con tres objetivos fundamentales: hacer investigación básica en I + D nuclear, tanto para la industria como para programas de defensa; estar preparados para la nueva economía e investigar en las tecnologías del futuro, sobre todo en telecomunicaciones y en la unión de la biología y la nanoelectrónica, tanto para el desarrollo de biochips como para los avances energéticos'. Para crearlo Francia ha dispuesto un presupuesto de 120 millones de euros (19 millardos de pesetas) en diez años.

'Chip' ubicuo

En Grenoble se está investigando para fabricar el chip ubicuo, capaz de ser utilizado en muy diversos campos. Para ello cuenta con 730 personas, que serán 3.000 cuando el centro marche a pleno rendimiento, y, según sus previsiones, cada año lograrán reducir el tamaño de sus chips en un 30%, lo que significa que en el 2010 estarán en la escala de los 30 nanómetros.

Mark Welland, director del Laboratorio de Nanociencia de la Universidad de Cambridge, (Reino Unido) y cabeza de la iniciativa Interdisciplinary Research Collaboration in Nanotechnology, está seguro de que la clave de la investigación en nanotecnología es 'el trabajo interdisciplinar. La intersección de las investigaciones en química y en física del estado sólido es la semilla de la nanotecnología molecular, que es lo que estamos buscando'. Para ello han de darse cuatro pasos sobre los que están investigando en la actualidad: la fabricación a nanoescala, las estructuras electrónicas y chips, el ensamblaje de estos productos y, finalmente, la construcción, la arquitectura de los productos nanotecnológicos. Con todo ello, según Welland, 'los ordenadores encogerán, el diagnóstico y el tratamiento médico serán casi instantáneos y no invasivos, y el despilfarro de energía se reducirá enormemente'.

El grupo británico cuenta con siete investigadores principales y una lista de 72 proyectos concretos, de hasta tres años de duración, todos ellos elegidos por ser interdisciplinares y audaces, como por ejemplo el transporte de electrones en heteroestructuras, el crecimiento de cristales o las propiedades ópticas en el mundo nanotecnológico. Una de las características de este grupo es que cuenta con revisión externa de los proyectos, es decir, que un grupo internacional de expertos evalúa si los programas que se presentan reúnen las condiciones exigidas y si su marcha se adecúa a lo previsto y merece ser financiado con su presupuesto, que es de unos 6,5 millardos anuales de pesetas.

En la Universidad de Karlsruhe, en Alemania, se está creando otro de estos centros, en el que, según Martín Wegener, 'estamos aprendiendo a jugar con los átomos'. Este es un centro de excelencia que coordina los trabajos de varios equipos de la universidad y que trata de crear nanoestructuras con funciones ópticas y electrónicas. En la actualidad hay unos 30 grupos de trabajo, que reúnen a unos 200 científicos financiados con 14,5 millones anuales de marcos de fondos federales (1,2 millardos de pesetas).

Las disciplinas en las que trabajan los investigadores alemanes son la ingeniería eléctrica, la física, la química, la biología y las ciencias de materiales, y las áreas de investigación se centran en nanofotónica, nanoelectrónica y nanoestructuras moleculares y de nuevos materiales. Uno de sus proyectos estrella es la fabricación de cristales fotónicos, lo que en el futuro se pretende que sean piezas de los ordenadores cuánticos.

Estados Unidos y Japón, desde luego, no son ajenos a esta revolución. El programa de nanociencia de EE UU tiene presupuestados 500 millones de euros (83 millardos de pesetas) para los próximos cuatro años (cinco veces más que la UE) y la Fundación Nacional de la Ciencia de este país acaba de oficializar su cooperación con la Comisión Europea en este campo. Cada parte financiará a sus científicos en proyectos conjuntos. En Japón, la inversión se calcula en 250 millones de euros para la próxima década. España, según los datos de la UE, invirtió en el año 2000 400.000 euros en nanociencia, es decir, 66 millones de pesetas. Para los nanotecnólogos españoles, reunidos recientemente en Segovia, se trata de un nanopresupuesto que es necesario incrementar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2001