Medio centenar de alumnos del conservatorio profesional de música Amaniel (en la calle del mismo nombre) cambió ayer los gritos por las melodías y las pancartas por las partituras, en un concierto-denuncia con el que los estudiantes exigieron mejoras para el centro. Los alumnos, apoyados por profesores y padres, tocaron sus instrumentos al raso, en el patio del conservatorio, 'ante la inexistencia de un lugar, dentro del centro, donde poder ofrecer conciertos', según explicaron los afectados.
La presidenta de la asociación de padres de alumnos, Dolores Crevillent, enumeró las carencias del centro: 'No hay sitio adecuado para que ensayen la banda y la orquesta; la biblioteca no existe; y los chavales tampoco disponen de cabinas de estudio'.
El conservatorio Amaniel es un centro público que depende de la Consejería de Educación y cuenta con tres agrupaciones musicales -banda y orquesta de flautas, orquesta sinfónica y orquesta de cuerda- que integran a 144 alumnos. 'Estos estudiantes tienen un recinto de 30 metros cuadrados para ensayar, donde la insonorización brilla por su ausencia', lamentó Crevillent. Según el colectivo de padres y la dirección del conservatorio, los responsables de Educación prometieron en mayo pasado hacer obras de mejora. 'Sin embargo, aún no hemos obtenido la confirmación definitiva', aseguran.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2001