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OPINIÓN DEL LECTOR

Felicidades, alcalde

Tras muchos años al frente del Ayuntamiento de Madrid, quiero felicitarle, señor alcalde, por haber conseguido hacer de la Villa y Corte una paradisíaca ciudad. La ausencia de obstáculos -véanse zanjas, andamios, boliches, etcétera- es una verdadera maravilla, y para las personas discapacitadas, un auténtico paraíso. Y lo digo con perfecto conocimiento de causa.

Debo decirle, señor alcalde, que yo, como ciego total, estoy verdaderamente entusiasmado por la placidez de esta ciudad, que ha hecho del paseo una bendición para los sentidos, pues, como usted bien sabe, el ruido más insoportable es el trino de los pájaros, apenas existen los atascos y la comodidad para deambular por las calles madrileñas es todo un lujo. No me sorprende que una y otra vez los satisfechos habitantes de la capital le voten mayoritariamente. Los madrileños somos muy agradecidos.

Por todo ello, si su agenda se lo permite, me gustaría invitarle a un paseo para que compruebe, agarrado a mi brazo izquierdo y yo con el bastón blanco en la mano derecha, con qué facilidad y solvencia un ciego anda por Madrid. Y, si nos queda tiempo, al finalizar el mismo le convido a un café. Claro, que todo esto, contando con que no tengamos un percance imprevisto, que en esta ciudad no suele ser habitual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2001