Los asesinos están entre nosotros, se llamó la película en la que tu-vo su primer papel protagonista Hildegard Knef, a
ctriz y cantante alemana fallecida ayer tras larga enfermedad, a los 76 años. Se escribía en 1946 y era un filme sobre los nazis, en un momento en el que muchos alemanes aún preferían desentenderse de su inmediato pasado y de sus propias culpas. Fue el lanzamiento al estrellato de la Knef, quien nació en 1925 en el sur de Alemania, se crió en Berlín y comenzó su carrera profesional como dibujante de dibujos animados. A partir de ahí, acompañaría siempre a un país en vertiginosa transformación. En 1951 fue la primera mujer que apareció desnuda en las pantallas, aunque sólo fuese unos pocos segundos, en La Pecadora. No extraña que otra gran alemana, Marlene Dietrich, se convirtiera en su amiga y le enseñara no sólo los secretos del Broadway neoyorquino, donde la Knef entre 1954 y 1956 actuó en 675 ocasiones en Medias de seda, sino también de Hollywood. Al igual que la Dietrich, la Knef, a partir de 1963, optó por una segunda carrera como cantante. Deja llover rosas rojas para mí, entonaba, derritiendo a los alemanes que para entonces ya se enorgullecían del milagro económico. Con los pulmones deshechos y afectada de un cáncer, no tuvo reparos en hablar de su propia enfermedad en varios libros autobiográficos. Casada en tres ocasiones y con una hija, durante los ochenta y noventa siguió cantando, incluso con un grupo pop, y actuando, en una película de Wim Wenders. 'Fue un nuevo tipo de mujer alemana', resumió ayer Johannes Rau, el presidente de la República Federal, en un mensaje de condolencia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002