La abundancia representada en los ornamentos de los edificios del centro de Sevilla alberga desde ayer un pequeño ejemplo de lo que puede ser la vida cuando las cosas van mal. El comité español del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) abrió ayer los toldos de una carpa itinerante en la que se puede contemplar la recreación de las condiciones de vida en un campo de refugiados. En la muestra A través de ellos. Seis infancias quebradas, decenas de fotografías, documentales reproducidos ininterrupidamente en varias pantallas, réplicas de las tiendas y de los barracones en los que habitan los refugiados intentan espolear las conciencias de los sevillanos ante la vida que les toca vivir a las personas que habitan países en guerra o sumidos en crisis agudas.
El objetivo de la muestra, que estará instalada en la Plaza de San Francisco (junto al Ayuntamiento) hasta el próximo 18 de febrero, es 'viajar a la historia de los niños de la guerra, de su vida y sus sentimientos', a través de los testimonios de seis menores refugiados como consecuencia del conflicto bélico en Kosovo.
La carpa ya ha visitado Valencia, Alicante, Madrid, Oviedo y Pamplona y surgió del trabajo que el fotógrafo Jens J. Hilgendang realizó en Tirana y Hamallaj (Albania) durante la citada guerra.
La asociación España con ACNUR tiene un especial interés en que su mensaje llegue a los más jóvenes y ha fijado una serie de visitas guiadas para grupos escolares, cuyos integrantes recibirán material educativo para 'continuar trabajando aspectos relacionados con los refugiados dentro de la educación en valores', según uno de sus portavoces..
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002