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Reportaje:

Un ejército invencible

Una plaga de termitas causa destrozos en viviendas de un barrio de Linares

Los 5.000 vecinos de la barriada de La Paz, en Linares (Jaén), se explican ahora por qué los árboles de sus parques y jardines han tenido siempre aspecto grisáceo y moribundo. No son árboles como el resto, les falta alegría. La sorpresa se la llevaron cuando cortaron varios de ellos: en los troncos había miles y miles de termitas que no les dejaban crecer y mostrar su color verdoso. Lo peor de todo es que lo que empezó siendo un calvario para la arboleda de la zona se ha convertido ahora en un dolor de cabeza para los vecinos que habitan en las 240 viviendas de los 15 bloques de esta barriada humilde linarense.

Marcos de las puertas y ventanas de pisos y sótanos han acabado siendo devorados por este ejército de insectos en la que ya ha sido calificada por los técnicos como la segunda mayor plaga de termitas conocida en Andalucía, sólo superada por la que se detectó en Palenciana (Córdoba). Pero ahí no queda todo. José Ruiz, uno de los vecinos afectados, asegura que las termitas han acabado también con muebles, libros y ropas en muchas casas. 'Hasta un traje de novia hicieron polvo', subraya este linarense, uno de los pocos dispuestos en el barrio a hablar públicamente de este tema. La mayoría mira con recelo a la prensa por el temor a la devaluación de sus pisos cuanta más publicidad se le dé a la plaga.

Antonio Quesada, presidente de la asociación vecinal La Paz, recuerda que fue hace unos cuatro años cuando los vecinos empezaron a ser conscientes de la envergadura del problema. Empezaron a cambiar los marcos de las puertas, 'pero cuanto mejor madera ponían más se la comían las termitas'. Casi todos se embarcaron en batallas individuales con los insecticidas como únicos aliados. Pero todo fracasaba ante la desesperación vecinal. Al final los residentes han conseguido que el Ayuntamiento financie un plan de choque, valorado en 84.142 euros (14 millones de pesetas), y le declare la guerra a las miles y miles de termitas refugiadas en los árboles y casas de esta barriada, habitada principalmente por obreros y jubilados.

El Consistorio ha dejado en manos de la empresa granadina Athisa Medio Ambiente, dedicada al control de plagas, tan ardua y, sobre todo, paciente tarea. Y es que los técnicos consideran que deberán pasar al menos cinco años para que el tratamiento diseñado surta la efectividad deseada por todos. La explicación científica que han dado quienes han estudiado el problema es que el barrio se construyó sobre terrenos arcillosos, lo que facilitó la reproducción de estos insectos, que se mueven como pez en el agua en humedales, sótanos y subsuelos.

El tratamiento aplicado por la empresa Athisa consiste en la colocación de portacebos tanto en cajetines en el interior de las viviendas como en el suelo de los jardines exteriores. Dentro de ellos colocan una celulosa vegetal, que es de lo que se nutren las termes, que impregnan con un insecticida que actúa de manera mortífera. 'Es un tratamiento respetuoso con el medio ambiente', explica Jesús Garrido, director comercial de la empresa que ha pedido a las autoridades locales autorización para llevar a cabo una tala generalizada en el arbolado de la barriada.

Con todas estas medidas los vecinos confían en recuperar la tranquilidad y que su barrio, conocido popularmente hasta ahora por Los Quesitos, por la forma de sus bloques, irradie el esplendor y el color verdoso de sus abundantes jardines, que viven alicaídos de forma permanente.

Consejos de bolsillo

Hasta 1.500 especies diferentes han llegado a contabilizarse de termitas o termes, unos insectos parecidos a las hormigas con una organización social altamente desarrollada a través de la construcción de colonias en termiteros que pueden albergar hasta un millón de estos insectos. Existen diferentes clases de insectos: las ninfas o termitas jóvenes y las castas de obreros y soldados estériles. La reproducción corre a cargo de una sola pareja en cada termitero, encerrada en la cámara real donde la hembra fértil desarrolla un enorme abdomen repleto de huevas que va poniendo continuamente. Los individuos fértiles salen de los nidos en ciertas ocasiones y se emparejan para formar nuevas colonias. Las empresas que se dedican a combatir las plagas de termitas piden que se evite la acumulación de agua o humedad en sótanos y subsuelos; no quemar ni acumular maderas en el área correspondiente a la casa antes o durante su construcción; dejar espacio suficiente entre la tierra y las estructuras de madera de la casa; y, una vez construida no acumular maderas cerca de la casa ni permitir que ramas y otras vías de comunicación contacten la estructura de la casa. Los tratamientos que se han venido aplicando contra las termitas han sido de dos tipos: los convencionales de barreras químicas y el de combinación de cebos y termiticidas de baja toxicidad. En el convencional se realizan perforaciones a distancias de 30 centímetros, por donde se inyecta un caldo insecticida. Se complementa el efecto de la barrera con la curación de la madera para prevenir la aparición de nidos satélites.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002

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