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Los trabajadores del Caipirinha, desolados

El colectivo de los trabajadores del bar Cahipirinha, clausurado por la empresa que gestiona el Maremàgnum a raíz de los acontecimientos, emitieron ayer un comunicado en el que niegan 'rotundamente' que en el Caipirinha se practicasen acciones racistas y se muestran 'consternados' por los sucesos. Los empleados consideran 'injusto' quedarse sin trabajo por un incidente protagonizado por un trabajador de seguridad del local contratado por otra empresa.

Precisamente, la juez que firmó el auto de prisión de los tres detenidos reprocha la actitud de los dos vigilantes, según Efe. 'Dicha actuación debe ser calificada de muy reprobable' teniendo en cuenta su 'carácter de vigilantes de seguridad'. 'Si por alguna cosa debían velar, era por la seguridad de las personas', afirma. A la 'gravedad' de los hechos, la juez añade la 'alarma social' para justificar el encarcelamiento de los acusados, incluso el de uno de ellos, David Gascó Argila, que no participó en los hechos.

La policía sigue buscando al cuarto implicado, el portero de bar Caipirinha, James Anglada, al que se atribuye el empujón que hizo caer a Wilson Pacheco al mar.

Hasta el momento, son tres los detenidos por homicidio tras propinar una paliza y posteriormente arrojar al mar a Wilson Pacheco: los vigilantes de seguridad del Maremàgnum David Gascó Argila y Antonio Fernando Quincoces Baz, y el portero del bar Mojito, Mariano Romero Puerta. Los tres se encuentran en prisión preventiva sin fianza desde el miércoles.

Los abogados de los acusados han recurrido ante el juzgado contra el encarcelamiento de sus clientes. En concreto, en el recurso presentado por la abogada de David Gascó, Sandra Puig, se reitera que su cliente 'no participó en los hechos', por lo que debería ser acusado, como mucho, de un delito de omisión de no perseguir o impedir delitos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002