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Zoltán Kocsis asegura que se arriesga más dirigiendo que al piano

El músico acaba en Madrid su gira española

Zoltán Kocsis es un hombre decidido y de acción. Como pianista, cree haber explotado casi todas sus posibilidades, así que se ha pasado al podio y ha montado una orquesta a capricho para realizar una gira por siete ciudades españolas. La Orquesta Mozart de Budapest acaba de concluir en Madrid su periplo. Y Kocsis ha descrito en la capital el placer de la dirección: 'Haces música de manera indirecta, pero te arriesgas más que al piano'.

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Este músico húngaro, alto, de pelo revuelto, se cansa rápido de algunas de sus muchas actividades. Es una caja de sorpresas. Busca riesgos, emociones fuertes, algo que ya no le da un instrumento en el que ha destacado bastante: el piano. 'A los pianistas no les gusta mucho el riesgo, no van corriendo a estrellarse contra un muro', dice. Además, asegura que dar recitales sólo puede ser 'tremendamente aburrido'. A no ser que el piano sea malo: 'Ahí es donde está el reto', comenta.

Por eso ha cambiado de sitio. Prefiere actuar de pie, y seguir la senda de colegas suyos como Daniel Barenboim o Vladímir Ashkenazy, aunque cree que todo lo que tiene que ver con la música se complementa: 'Lo importante es tener habilidades técnicas suficientes para poder hacer cualquier cosa con el cerebro y las manos'.

En la actualidad, aparte de ser director titular de la Orquesta Filarmónica Nacional de Hungría, diseña grupos musicales para giras concretas, como la que le ha llevado estos días a Pamplona, Barcelona, Zaragoza, Oviedo, Valencia, Alicante y Madrid con la Orquesta Mozart de Budapest y dos programas dedicados exclusivamente al músico que da nombre a la formación.

'Todo el mundo piensa que Mozart es difícil de hacer, pero yo no lo creo. Es, sencillamente, natural. Es el mejor ejemplo de cómo transformar los elementos de la vida normal en algo estético', asegura. Mozart ha sido siempre una de sus pasiones como director, pianista, gestor musical... 'También me gusta orquestar', suelta para no dejar de asombrar. Y periodista: 'Escribo críticas en la revista literaria Holmi'.

Arma de doble filo

Teoriza sobre la vigencia de músicos como Béla Bartók, a quien él ha dominado muy bien. 'Con Bartók corremos dos peligros si queremos convertirle en clásico. Si le tratamos como músico de vanguardia, perdemos su componente folclórico, que le llevaba a mezclar música de Hungría, Rumania, incluso árabe. Y si le llevamos por este otro camino, corremos el riesgo de que no suene tan vanguardista. Es un arma de doble filo', afirma.

No se ha exiliado de su país a otros centros mundiales de la música. 'Viajo, tengo contactos con mis amigos de toda Europa, ¿para qué vivir en Londres o en París?'. También le convence la necesidad de construir algo con los suyos: 'Soy internacionalista, pero sí creo que es útil trabajar en tu casa', asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002